domingo, 15 de enero de 2012

INCULPADOS SIN CULPA

En ese lugar, los pibes tienen que poner cara de malo, porque en esos barrios hostiles te prueban y si parecés mariquita, te usan para lo que sea o te hacen boleta. Es como si fuera en la cárcel, pero desde el lado de afuera. Ellos mismos cuando van por la calle están muertos de miedo y se ven obligados a aceptar protecciones a cambio de cualquier cosa que te pidan y que vos tal vez ni te puedas imaginar.


No solamente atacan por droga, muchas veces lo hacen como el animalito que ataca porque está muy asustado. "No les queda otra", como se acostumbra a decir.






Cuando me designaron para ir a la casa de ese chico y lo miré a los ojos, no podía creer que se trataba de un "chorro". Pero con tantos años de trabajo, había desarrollado un instinto para conocerlo.
Desde luego, después tenía que tomarme mi buen tiempo para establecer un vínculo y por otro lado, hacer todas las investigaciones que el caso requería y llegar a conocer la realidad del asunto para orientarlo por un lado y hacer una propuesta coherente ante el Juzgado.
Era un trabajo minucioso y delicado que siempre me gustó hacer porque era útil. Contando con un alto costo por los riesgos para mi persona y, hasta mi propia familia, que no viene al caso detallar.


Este chico vivía con su madre en una muy precaria casita dentro de la villa. Ella se negaba a que fuera a la escuela, porque si salía por un rato a la calle, la "mala junta" lo iba a "enganchar" en algo otra vez y la policía lo iba a terminar involucrando de nuevo, acumulando antecedentes y teniéndose que toparse con viejos y nuevos conocidos a la fuerza que ,desde adentro del internado lo iban a manejar mas todavía, sería cada vez peor. Pero ahora pasaría a la cárcel directamente porque tenía ya, dieciocho años.


El le daba la razón a su mamá porque tenía un fuerte vínculo con ella y la experiencia le había demostrado que era así como ella lo decía: "no podía salir a la calle para nada". Yo se los entendí, les creí y los apoyé.


La única alternativa posible era que se alejara definivamente de la zona y pudiera comenzar de nuevo. Eso era tan difícil como encontrar una aguja en un pajar, expresión vieja pero vigente para esta situación.


Fue así como con ayuda y después de mucho andar consiguió ingresar en una Imprenta Escuela quedándose a vivir en un Hogar de Pibes de la Calle. Para lograrlo, hubo que moverse lo inimaginable.






Lo mas grueso de la historia empezó tal vez a los ocho años, esa noche que tuvo que escapar de su casa porque su padrastro borracho le pegaba con un palo por querer defender a su madre a la que dejó tirada en el suelo.


Caminando asustado y con hambre tropezó en lo oscuro con un bulto que parecía un televisor o algo parecido. Al mismo tiempo que había un grupo de chicos que salía corriendo. 
Al ratito pasó un patrullero policial y el se quizo escapar porque tuvo miedo. Pero no le dieron tiempo, los agentes lo atraparon y no le creyeron nada de lo que el casi no podía hablar por es susto.


Fue entonces la primera vez en que terminó en un expediente por robo y alojado en un instituto para menores. Ahí comenzo a vivir la odisea de un mundo insospechado y desconocido para este pequeño niño.
Cada vez que su madre lograba que lo liberaran, la pandilla lo estaba esperando en el barrio y de algún modo lo presionaban para incluirlo en algún robo aunque el no hubiera hecho nada.


Nunca entendió porqué ni la policía o el juez jamás le creyeron. Su mamá por el contrario, siempre lo entendió y lo apoyó en todo lo que pudo. En realidad, eso  fue lo que le salvó la vida.


Tampoco su aspecto lo favorecía, ni su torpe manera de hablar, casi que no sabía modular las palabras, y, sumado a los temores, le costaba hacerse entender. Todo ello le restaba puntos a su imagen de credibilidad social.






Por suerte tuve desde el comienzo unas cuantas charlas con el que ayudaron bastante, pero no te creas que fue fácil de lograr.
Como tomó confianza un dia me dijo....¿quiere que le cuente algo que nunca se lo dije a nadie? ¿y que tal vez fue lo peor que me pasó? ¿y que me dejó mal para siempre?....


LA PRIMERA VEZ QUE ESTUVE EN UN INSTITUTO ME AGARRARON CINCO PIBES Y ME FUERON VIOLANDO DE A UNO VARIAS VECES. Tengo un borrón en la cabeza....no me acuerdo mas nada....ya no puedo hablar.




Lo abracé fuerte y  lloramos juntos un rato. Me llamó entonces PAPÁ. Yo tampoco puedo seguir hablando de esto, el que lea ésto lo imaginará por su cuenta, de acuerdo a su sensibilidad.






Recordé irónicamente de que yo soy un profesional y que como tal, no debo involucrarme emocionalmente. ¡Ja! pensé entonces....¡a otro perro con ese hueso!






Así son las cosas dijo luego....si no te peleas, o te usan de balero o te obligan a robar. SI NO SOS BOLETA.






Por el resto de mi vida no podré olvidarme de este y otros tantos chicos con sus historias reales que he conocido.




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"mala junta" . chicos de mal ambiente que manejan a otros  para que se comporten como ellos


"usar de balero" - ser penetrado sexualmente


"ser boleta" . ser asesinado


"chorro" - ladrón, ratero


"mariquita"  - homosexual


"enganchar"  - comprometerse, vincularse, involucrarse

viernes, 6 de enero de 2012

LA VIDA TE DA SORPRESAS

Hace creo cinco años, un cinco de enero cerca de la medianoche, Adela -mi esposa- me llamó desde la puerta de calle y cuando me acerqué vi que tenía algo en los brazos.


Al acercarme me lo pasó para que lo alzara al mismo tiempo que me decía con entusiasmo ¡mirá lo que dejaron tirado!


El flechazo fue instantáneo. Era una cachorrita peluda casi seguro destetada antes de tiempo. 


Se nos quedó pegada al instante.


 Sobre todo conmigo, tiene un "no se que", un pegote que no tiene explicación racional. Allí donde me ve o me oye, allí va ella y se queda. Si estoy sentado en un sillón, ahí esta acostada debajo. Al mismo tiempo tiene ladridos especiales con los que parece que te quiere decir algo, y logra que se la entienda.


No me preguntes la raza, porque no se ni me importa. La raza de los hombres tampoco debiera importarnos.










Pantufla, así le pusimos de nombre, vino entonces cuando estaba por empezar el Día de Los Reyes Magos y para quedarse por muchos años, eso es evidente, asi lo siento.


Alguien la había tirado en el jardincito que hay adelante de la casa posiblemente adivinando que ese sería su lugar.


Un hermoso regalo de reyes.

viernes, 30 de diciembre de 2011

TE CUENTO OTRA

No se bien la edad, pero creo que tendría unos doce años. Al llegar a casa y entrar en mi dormitorio veo en mi cama un tipo tirado cara hacia arriba, con los brazos y piernas en forma de "ve corta" apuntando hacia los pies.
Me sobresalté unos segundos para enseguida darme cuenta que se trataba de un muñeco.
Creí que era uno de esos "espantapájaros", pero era que mi vieja había hecho uno para quemar por fin de año, lleno de cohetes y cañitas voladoras, entre sus ropas.


Fue una gran diversión para ella, para nosotros y mi papá que todo el tiempo decía que tuviésemos cuidado con quemarnos. El 31 de diciembre a las 24 horas de ese año, en el fondo de casa, en el lugar de las hamacas, se hizo la ceremonia de prender fuego al muñeco colgado, que hizo participar a los oidos y ojos de los vecinos cercanos, con las luces y explosiones. Obviamente éstos agrandados un poco por mi imaginación.
Fue también muy divertido el cierre del ritual apagando con baldes de agua los restos que quedaban, siguiendo en este caso las indicaciones de mi viejo.






En aquéllos tiempos, según recuerdo, el Rey Momo era un acontecimiento importante del Brasil, Uruguay a algún que otro pueblo pequeño que se habría contagiado.


Con los años, acá nomás de donde vivo, en La Ciudad de La Plata, se queman toda clase de ingeniosas  y muy grandes figuras hechas por los vecinos de distintos barrios que, hasta contratan arquitectos e ingenieros para hacer las cosas del mejor nivel posible.
A su vez, cuentan con supervisión y aprobación municipal.Son financiados por importantes comercios  y empresas de la zona, y la ayuda con dinero y mano de obra de distintos vecinos de todas las edades. Algunos se quedan de guardia dia  y noche para evitar incendios y otros accidentes.


Es hoy, sin exagerar, un atractivo turístico de gran interés local, al  cual concurren personas de diferentes lugares y se otorgan importantísimos premios a los mejores. Obviamente salen por la televisión y diarios diversos.






Lo que es, el muñeco que aquella vez había hecho mi mamá y que en familia quemamos en el lugar de las hamacas al fondo de la casa, no le quita nada como gran suceso a los "momos" actuales.

sábado, 24 de diciembre de 2011

TE CUENTO

Te cuento que en la infancia tuve momentos de grandes fiestas, no tanto por lo material, sino por otras cosas. 
Destellos que  fueron y vinieron como luces de arbolito, que en mi memoria permanecen presentes.


Era un gran Pesebre el que armábamos entre todos, guiados por mi mamá que ponía mucho entusiasmo en esas cosas de sentido religioso; al menos ella así nos inculcaba.


Alegría y fiesta hasta en los rincones. Tal vez las arañitas observaban con interés desde el techo.


En la estufa hogar, al cento de una larga pared como de unos seis metros, se armaba el Nacimiento con todos los detalles y elementos tradicionales. Y, hacia los costados se completaba el resto de esa extensión con montañas hechas de papel madera, lagos y ríos con espejos y, desfilaban pastores, granjeros y otros personajes. al mismo tiempo que habían bueyes, mulas, ovejas, patos y etc.
Alguno de nosotros agregábamos alguna cosa de manufactura propia. Recuerdo haber puesto una casita que hice con algo parecido a la plastilina. Y que la entonces, hermana chiquita que hoy es escultora y ceramista profesional, aportó algo que había hecho con sus manitos, reflejando desde entonces un don particular.


Al arbolito lo hacíamos, pero se le daba menor importancia, esa era la costumbre que se nos había inculcado.
En realidad, no se mencionaba a Papá Noel, ya que el centro de la cuestión era el Niño Jesús, y eso, a nadie molestaba.

martes, 13 de diciembre de 2011

ALFAJORES

Por aquel entonces teníamos un negocio en la misma casa que alquilábamos, de esa manera equilibrábamos el presupuesto.
No te voy a decir que estábamos como para "tirar manteca al techo" pero en medio de plena inflación pudimos subsistir y mantener a nuestros hijos. 
Sin lujos pero bien. Estábamos bastante acostumbrados a la lucha y entonces había algo de aprendizaje. 


Mi esposa, que atendía también el negocio, le tocaba quedarse con los chicos, que eran cinco en ese entonces; la casa y hacer la magia de la comida y otras cosas, para lograr vivir felices y en paz.
Yo tenía mi trabajo habitual como asistente social, atendiendo familias en situaciones de conflicto de toda índole y en zonas de riesgo. También arreglaba algún que otro televisor e instalaba antenas y otros trabajos, aprovechando mis estudios y experiencia como técnico en electrónica. A ello se sumaba que cuando estaba en casa atendía los clientes del kiosco, junto al reclamo de afecto de nuestros hijitos, a la vez que con lápiz en mano debía revisar los cambios de precios y preparar los pedidos para que, en muchos casos saliéramos todos "en patota" a visitar a los mayoristas para comprar la mercadería que hiciera falta.


No quiero abundar con otros detalles para no parecer una novela aburrida y eso haga que te canses y dejes de leerme. Lo cierto que fue una de las épocas mas exigidas de lucha para preservar nuestra autonomía y dignidad del hogar que libremente habíamos constituido. Y de paso ponernos a salvo de los invasores de turno que en forma de inquisición nos hacían sufrir mucho con sus actitudes condenatorias por nuestro estilo de vida  elegido.








Resulta que, todos los días entraban al negocio cuatro chiquitos antes de ir a la escuela. A esa hora generalmente me encontraba  atendiendo, antes de salir a trabajar para aliviar a mi mujer. El hermano mayor tendría unos diez años y rutinariamente se acercaba al mostrador para hablarme mientras compraba algunas golosinas y mientras tanto, sus hermanitos,  jugaban dentro del salón en apariencia muy tranquilos.
Hasta que, en una de las veces, observé que la mas chiquitita -unos seis años- aprovechó la circunstancia para meter la manito en una vitrina para hurtar alfajores. Todo indicaba que estaba experimentada y que se llevaban los cuatro muy de acuerdo en la táctica de distracción y robo.




Gran conflicto en mi interior frente a la situación, pero por los resultados, parece que la encaré adecuadamente.


Lo que hice fue mostrarme muy herido por lo que era una traición de confianza para mi . Les hablé poco, les mostré mi disgusto, les advertí que no lo volvieran a hacer y, no les reclame ninguna devolución haciendo como que había sido la primera vez y les dije que volvieran cuantas veces quisieran, que no los iba a tratar mal.  LOS PERDONÉ.




Estos chicos siguieron yendo al negocio,  mas vigilados por mi y nunca mas se habló del hecho.




TRANSCURRIERON UN PAR DE AÑOS y me encontré con el mayor de ellos. Al reconocernos, me saludo con afecto mostrando agradecimiento por aquél histórico "sermón" para sus vidas. Pienso que lo que prevaleció en ellos fue mi falta de rencor.

lunes, 5 de diciembre de 2011

EL FALTAZO

Hace unos dias salió por televisión haciendo mucho estruendo un homenaje a una jovencita que había llevado nueve años ininterrumpidos sin faltar a la escuela.

Como estoy acostumbrado a hacer lectura de rostro, pude notar reflejado en la niña una especie de alegría sobreactuada. Era como que estaba soportando una gran presión de imagen.

Entonces me hice una pregunta a mi mismo de ¿que pasaría si un día decide faltar por el simple hecho de cambiar su rutina o de querer ir a pasear con sus papás por ejemplo? ¿tendría libertad para hacerlo?



En nuestro caso, siempre hemos pensado que de vez en cuando "tirarse una canita al aire" daba buenos resultados, mejoraba la motivación y los resultados en el cumplimiento de las obligaciones.

Por lo cual, de pronto un día organizábamos un "paseo loco" fuera de esquemas rutinarios y los chicos ese día faltaban a la escuela.

Esas veces fueron históricas y de fiesta. No solamente no los olvidaron mas, por el especial sabor que les dejó en la memoria. Sino que  retomábamos el ritmo con alegría y nuevas energías.

Asi mejorábamos en una cosa especialmente importante, como es, mejorar el vínculo entre nosotros.

Hay momentos en que solo la familia cuenta y dejan huellas importantes........

jueves, 17 de noviembre de 2011

CLIMA

Hace un tiempo salí por la calle caminando para realizar algunas cosillas varias. Me encontraba en mi mejor estado de ánimo. O sea, así como te lo digo. La Paz del Alma estaba en mí. No eufórico, sino contento; no desbordado, sino en equilibrio.


A su vez era un hermoso día en  todos los aspectos que acostumbramos, creo que muchos, a fijarnos. Sol, árboles resplandecientes de vida, vientito suave, buena temperatura, cantos de pajaritos, etc.


Al encontrarme en la parada del colectivo, que es lo mejor que hay cuando tenés que ir al centro, siempre que no haya que esperar demasiado. Había otra persona callada. Y con mi temperamento, es como que me sale compartir pequeñas cosas, a riesgo de equivocarme si es necesario. Suelo sondear al otro, y le converso si hay quorum. Es un modo de decir.


Miré a esta persona y le dije con buen talante  ¡que dia! ¿no le parece? Como queriendo expresar que era hermoso en el sentido en que te lo dije arriba.






Pero mi interlocutor presunto, se ve que estaba con un estado de ánimo diferente al mío. Entró al diálogo en seguida y me respondió. ¡Si! ¡que dia que tenemos hoy! ¡ con lo que está pasando en los Gobiernos y las crisis financieras!. Todo eso me lo decía sacado de si mismo y enojado, no se con quien, pero enojado al fin.


O sea que, estábamos en órbitas diferentes. Yo le quería decir ¡que lindo dia!. Pero el -como se acostumbra a decir- "lo agarró para el lado de los tomates"






Me quedé muy tranquilo "silbando bajito" y esperando el colectivo. Y, eso si, dentro de mi Paz .