APORTE JUEVERO
COORDINA: CHARO
Pues... ¡anda que te parta un rayo!... me dijo y maldijo la muy enojada gitana. Y todo porque no le había aceptado que me leyera las manos cuando me detuvo estando sentada junto a la puerta de la vieja iglesia.
No le había aceptado y no tenía razones reales para rechazarla. Fue por eso que me amenazó con su particular manera de hablar y tono de voz ..... "que te parta un rayo".
El hecho es que me fui para mi casa un tanto asustado e imbuido de una extraña sensación de sombras que me perseguían a las cuales quería ignorar...
La solitaria casona tenía las paredes húmedas y frías, mi amigo Misterio me había generado el compromiso de que se la cuidara y yo le acepté sin pensarlo bien.
Las sábanas raídas y frías me hacían sentir incómodo a la vez que comencé a sentir picaduras de las pulgas que danzaban sobre los perros que Misterio había dejado para que me acompañaran. Canes flacos tal vez debido a la sangre que les habrían succionado tales insectos vampirescos.
Mi fantasía me llevó a "jugar el juego" de contar las veces que me picaban para lograr amontonar sueño. Sueño que no tardé en atesorar para sumirme dentro del mismo.
Ya me encontraba soñando rodeado por un grupo de gitanas que me bailaban alrededor queriéndome atrapar las manos para leer sus líneas y seducirme de algún modo .
Unas voces me hablaban y decían que se trataban de mujeres muertas no convencidas, que habían ocupado el circo cercano a la casona.
Me aturdían haciendo que los badajos de adentro de unas gruesas y oxidadas campanas sonaran lúgubres y estrepitosas dibujando en mi fantasía el baile de los huesitos de ambos oídos internos hasta casi destrozarlos. Pero lo mas extraño es que éstos fueron tomando las formas de pequeños fantasmitas al ritmo de un baile acompañado de un tam tam carnavalesco.
Se sumaron risotadas, ruidosas cadenas que hacían aullar a los flacos perros casi muertos o tal vez ya fenecidos del todo.
Me rodearon en siniestra patota para morderme los canes y arañarme las enojadas gitanas y desangrarme ayudadas por las vampirescas pulgas.
Me desperté con las sábanas ensangrentadas adivinando que lo imaginado era cierto.... y corroborando que ya no respiraba mas y estaba muerto.
Me fui a un lejano viaje abandonando el frío del mundo para encontrarme dentro del gélido habitáculo dentro del que me encuentro ahora aferrado al lápiz entre los "huesudos huesos" de los que una vez fueran mis manos.
Fue una extraña experiencia haberme dado cuenta que yo mismo había sido un fantasma y también lo fueron las mismas gitanas, de quienes pude escuchar sus últimas risotadas mientras se reían de mí...
Temblores y escalofríos se apoderaron de mi cuerpo sobre el cual un extraño temor expandido se fue adueñando de mi persona...
En ese momento cayó sobre la mansión un fuerte y estruendoso rayo que me quemó hasta llegar las cenizas....
Noté entonces que la amenaza gitana se había cumplido.
Esta sería la última vez en que podría sentir mi respiración hasta que mi corazón se detuvo ya hecho polvo de cenizas.
Ese fue el instante en que tomé conciencia de que no podría seguir pensando en lo que me estaba sucediendo.
Te lo cuento ahora antes de que se me termine la oportunidad de hacerlo.....
Gracias por leer
LAO PAUNERO
