miércoles, 8 de mayo de 2013

¡QUE CONTENTO ESTOY!

¡PERO QUE CONTENTO ESTOY!












 La tristeza invadía. Me encontraba sentado frente a la orilla del mar; el CHISPEANTE TINTINAR de sus BURBUJAS traidas por el OLEAJE, me llegaban al corazón, que aunque LABIL  e indeciso, soy lo bastante ZALAMERO ;  mi depresión era superior a ese llamado, estaba triste debido a una discusión por la intervención de algunos que no querían vernos felices y nos hicieron daño.
Me encontraba solo, y el mar era mi refugio a pesar de que ocurrió lo peor, ya que me invadió la idea de arrojarme.

Cuando estaba en el fondo y no podía respirar, sentí que las Sirenas me tomaban entre sus manos haciéndome reflotar con una hermosa canción.

Desperté en la orilla arrastrado y sin poderme explicar lo que había sucedido.

Estabas en mis brazos ,el TORRENTE  mágico del agua salada me había hecho reaccionar.

Alli estábamos sentados disfrutando tus tostadas untadas con el dulce de AJONJOLÍ igual que antes y plenos de felicidad como si nunca nos hubiéramos distanciado.

VOS entendías que soy vulnerable y no puedo dejar de conmoverme. 
Sabías que mi aspecto de MALOTE era un disfraz.

Las TIRILLAS  de tus trenzas y tu mirada convocaron a un BESO. El remedio que hace que todo se olvide.


                      

                                      LAO PAUNERO

22 comentarios:

Fiaris dijo...

Muy bien logrado,cariños

Mar dijo...

Arrancar de las entrañas del mar a quien no quiere vivir, es loable; y si, además, la vida le pone compañera para compartir el resto...

Bss.

Tracy dijo...

Puedes estar contento porque te salvaron esas lindas sirenas a modo de ángeles de la guarda que están con nosotros.

Juan L. Trujillo dijo...

Gracias alas sirenas, hemos podido disfrutar de este bello relato de amor.
Un saludo.

Abuela Ciber dijo...

Que precioso el cuento!!!!!!
He disfrutado la narrativa

Cariños

Neogéminis dijo...

No son pocos los que se escudan tras una máscara de "malote" yen realidad resultan ser muy vulnerables!
Bienvenido a nuestros jueves!
Saludos desde el sur.

Cecy dijo...

A los que se escudan detrás de la cascara de malotes, hay besos que los hacen tambalear.
Y que bien!!!!


Un abrazo.

Pluma Roja dijo...

Muy lindo relato me gustó mucho Lao,
menos mal habían sirenas.

Saludos cariñosos.

Vine un poco tarde porque no había entrado a Blogger pero aquí estoy no olvido a los amigos.

Lucia M.Escribano dijo...

Precioso cuento! Y es que las
sirenas tienen el poder de atraer a la vida, a quien en un momento de debilidad lo ve todo negro.
El beso puso la ginda para la reconciliación.
Besos amistosos Lao...Es unlacer leerte.

San dijo...

Cómo me gustó este cuento, escuché el canto de las sirenas, el murmullo del mar.
Gracias por venir Lao, un abrazo.

Juan Carlos dijo...

Cuando todo se ve perdido, aparece la magia y se llega a un momento feliz. Eso me queda tras leer este interesante relato.
Un fuerte abrazo.

Carmen Andújar dijo...

El mar y las sirenas, ¿Quien no ha soñado esto alguna vez? Al final el amor hizo cambiar todo para bien.
Bien enlazadas las palabras.
Un abrazo

G a b y* dijo...

Hermosa salvación cuando quien gana es el amor... el amor y quienes a él se entregan.
Nunca falta un corazón que ayude a otro a encontrar su contento. Muy buen relato! Un gusto leerte, como siempre.
Beso!
Gaby*

ibso dijo...

Bendito remedio y bendito los que tienen y saben aprovechar una segunda oportunidad entregando todo lo que son.
Un gran abrazo.

Alfredo dijo...

Un paseo marino entre palabras obligadas y un cuento con final feliz.
Abrazos

Encarni dijo...

Creo que el mar se apiadó de él y éste le mando una sirena (como si fuera un angel) para salvarlo. Que bonito.

Un abrazo

maria cristina dijo...

Lo más lindo de las peleas de enamorados son las reconciliaciones! Un abrazo Lao!

*L* dijo...

¡Benditas sirenas! Me alegro de que el relato haya tenido un final feliz. :)

Un placer pasar por tu espacio, Lao.

Besos.

Fabián Madrid dijo...

Has mezclado el mar, las sirenas y el amor, con un final feliz. ¿Qué más se puede pedir? Un abrazo.

Pepe dijo...

Pues parece ser que el Dios Neptuno no quería sacrificios humanos ese día, así que dió el encargo a las sirenas de devolver a tierra firme la vida que aún no le pertenecía. No era su hora, en la orilla le esperaban unos brazos acogedores y amorosos.
Un abrazo.

casss dijo...

Bueno amigo, copio tu url para enlazarte y no perderte de vista, que siempre me es difícil ubicarte.

Me voy con gusto a dulce de ajonjolí y el corazón contento.

un fuerte abrazo

Suzane Weck dijo...

Ola caro amigo,passei para desejar um ótimo fim de semana e deixar meu grande abraço.SU