martes, 13 de diciembre de 2011

ALFAJORES

Por aquel entonces teníamos un negocio en la misma casa que alquilábamos, de esa manera equilibrábamos el presupuesto.
No te voy a decir que estábamos como para "tirar manteca al techo" pero en medio de plena inflación pudimos subsistir y mantener a nuestros hijos. 
Sin lujos pero bien. Estábamos bastante acostumbrados a la lucha y entonces había algo de aprendizaje. 


Mi esposa, que atendía también el negocio, le tocaba quedarse con los chicos, que eran cinco en ese entonces; la casa y hacer la magia de la comida y otras cosas, para lograr vivir felices y en paz.
Yo tenía mi trabajo habitual como asistente social, atendiendo familias en situaciones de conflicto de toda índole y en zonas de riesgo. También arreglaba algún que otro televisor e instalaba antenas y otros trabajos, aprovechando mis estudios y experiencia como técnico en electrónica. A ello se sumaba que cuando estaba en casa atendía los clientes del kiosco, junto al reclamo de afecto de nuestros hijitos, a la vez que con lápiz en mano debía revisar los cambios de precios y preparar los pedidos para que, en muchos casos saliéramos todos "en patota" a visitar a los mayoristas para comprar la mercadería que hiciera falta.


No quiero abundar con otros detalles para no parecer una novela aburrida y eso haga que te canses y dejes de leerme. Lo cierto que fue una de las épocas mas exigidas de lucha para preservar nuestra autonomía y dignidad del hogar que libremente habíamos constituido. Y de paso ponernos a salvo de los invasores de turno que en forma de inquisición nos hacían sufrir mucho con sus actitudes condenatorias por nuestro estilo de vida  elegido.








Resulta que, todos los días entraban al negocio cuatro chiquitos antes de ir a la escuela. A esa hora generalmente me encontraba  atendiendo, antes de salir a trabajar para aliviar a mi mujer. El hermano mayor tendría unos diez años y rutinariamente se acercaba al mostrador para hablarme mientras compraba algunas golosinas y mientras tanto, sus hermanitos,  jugaban dentro del salón en apariencia muy tranquilos.
Hasta que, en una de las veces, observé que la mas chiquitita -unos seis años- aprovechó la circunstancia para meter la manito en una vitrina para hurtar alfajores. Todo indicaba que estaba experimentada y que se llevaban los cuatro muy de acuerdo en la táctica de distracción y robo.




Gran conflicto en mi interior frente a la situación, pero por los resultados, parece que la encaré adecuadamente.


Lo que hice fue mostrarme muy herido por lo que era una traición de confianza para mi . Les hablé poco, les mostré mi disgusto, les advertí que no lo volvieran a hacer y, no les reclame ninguna devolución haciendo como que había sido la primera vez y les dije que volvieran cuantas veces quisieran, que no los iba a tratar mal.  LOS PERDONÉ.




Estos chicos siguieron yendo al negocio,  mas vigilados por mi y nunca mas se habló del hecho.




TRANSCURRIERON UN PAR DE AÑOS y me encontré con el mayor de ellos. Al reconocernos, me saludo con afecto mostrando agradecimiento por aquél histórico "sermón" para sus vidas. Pienso que lo que prevaleció en ellos fue mi falta de rencor.

12 comentarios:

magu dijo...

DEAR LAO
Vos y tu señora cumplieron "el sueño de todo chico": tener un kiosco, al menos era el mio, cuando yo era chica. Tener un kiosco con chocolatines y alfajores era para mi como vivir en el paraiso terrenal, jaja. Y lo de los nenes: hiciste lo que hubiera hecho un buen padre, aún con chicos que no eran tus hijos, obraste con amor al prójimo.

Gla dijo...

Buena enseñanza y seguramente le sirvió para el resto de la vida. Muchas veces los maestros sentimos que alguna de esas cositas caen en vano. Y el tiempo a través del dichoso facebook me demostró que algo de todo eso quedó en mis alumnitos hoy convertidos en adultos responsables.

Lembranza dijo...

Me ha gustado tu post Lao, la vida era difícil para ti, pero ibais tirando. Supongo que ver las situaciones tan difíciles que te encontrabas, en tu trabajo, te hacia ver la realidad de la vida y todavía dabas gracias??
Estoy contigo en que es mejor enseñarles lo que esta bien, pero al mismo tiempo comprendiendo. Gracias por tus hermosas historias reales, que por cierto son las mejores. Besos

maria cristina dijo...

Lao, acá estoy otra vez, yo también creo que tu decisión fue acertada, el corazón de esos chicos estaba permeable todavía, a veces es tarde porque la vida se los endurece muy temprano. Un abrazo grande

Lao dijo...

magu. Aunque no era nuestra meta seguir para siempre, es cierto para nuestros hijos fue "el sueño del pibe".Veo que entendiste el contenido. Muchos saludos.

Lao dijo...

Gla. Es cierto, de alguno u otro modo se puede sembrar. Creo que hay que estar atento. Muchos saludos y deseos de andes bien de salud.

Lao dijo...

Lembraza. Gracias por comprenderme. En realidad, como a tantos, la vida no nos ha sido,ni nos es nada facil. Un beso.

Lao dijo...

María Cristina. Hola todo el tiempo. Se endurecen, pero siguen siendo niños al fin. Gracias por todo.

Lembranza dijo...

Felices Fiestas Lao, mis deseos para ti y para los tuyos. Un abrazo de navidad

Lao dijo...

Lembranza. ¡GRACIAS! ¡IGUALMENTE!

Neus dijo...

Pienso que fue una gran lección, seguro que no la olvidarán nunca

Lao dijo...

Claro que fue así como lo dices querida Neus.