viernes, 2 de octubre de 2009

LIBERTÈ

Tengo alguna foto de mi papá, de cuando era un chico, en la que aparece con pantalones cortos y con traje de marinero. Era la usanza, ya que había muchos vestidos así. No habían cuestionamientos, ni rebeldías en apariencia, por lo que él reflejaba. Contaba con orgullo que al cumplir los dieciocho, comenzó a usar pantalón largo y su padre le entregó la llave de la casa; lo cual significaba, nada mas ni nada menos que "a partir de ahora podés hacer lo que quieras". Era, a diferencia de las mujeres, que quedaban "guardadas" esperando un marido, después de haber sido presentadas en sociedad cuando cumplían los quince.Pero a ellas no parecía molestarles: Corrían los tiempos de la canción que decía "yo soy la viudita del barrio del rey,me quiero casar y no se con quien.-contestaba el monarca-: Con una señorita de este lugar.Con esta si con esta no, con esta señorita me caso yo...que sepa coser...que separ bordar...que sepa abrir la puerta para ir a jugar" (¿!).


Cuando los hombres eran largados a la calle, también en mis tiempos se acostumbrada a decir que "la escuela de la vida les va a enseñar", que" a los golpes se aprende",y que" se haga hombre".Alli es donde, en honor a la verdad, se despatarraba todo.

A mi me tocó algo parecido pero distinto.Mi hermano y yo usábamos trajes iguales con pantalón corto. De pronto nos cortaban el pelo al ras quedando con la bocha pelada y sin ninguna explicación (no existían los piojos). Esas cosas y otras obligadas "así sin mas nomás". Me acuerdo que me daba un poco de bronca, pero "ni ahí" de protestar.No te lo permitían.

Mi querido viejo cuando egresé del secundario (dieciocho de edad) me dijo al salir del festejo." Bueno hijo, hoy podés salir a donde quieras y volver a la hora que quieras"; tal vez era un tributo a sus propios dieciocho años cuando recibió la llave, junto a los pantalones largos. Pero lo que sí, para ese entonces, yo hacia años que salía y volvía a donde y cuando quería, sin dar explicaciones. Tal vez no lo sabría o se hacía el que no.Aclaro que cuando salía, estaba munido de una contención interior, que controlaba mi conducta; que seguramente me la han inculcado de algún modo que yo no notaba.

En los sesenta aparecieron los llamados melenudos, libertad sexual, la canilla libre para todo. La policía atrapaba a los pelilargos como si fueran delincuentes.

A mis dos hermanas un poquito mayores les tocó vestirse iguales cuando eran chicas, soleras de tela escocesa, como uniformadas.... y otras ropas.

En los sesenta las mujeres por ejemplo comenzaron a fumar y a putear como antes no lo hubieran hecho jamás.




Ultimamente, muchos criados en aquéllos tiempos, arrastraron consigo una inseguridad para educar y transmitieron en sí mismos un "no saber como" y se fueron al otro extremo. Pensaron que lo que habían recibido era malo, siendo que tal vez no era para tanto.
Los que siguen ahora,están invadidos por el miedo a equivocarse y no confían en sí mismos; como que les falta convicciones. Cometen errores en pos de la liberté.



A esa estatua de la mujer con la antorcha hacia arriba se le debe estar cansando el brazo...

4 comentarios:

Fabia dijo...

Hola Lao, primero me gustaria decir que con tu permiso cambiare el usted por el tu, pues no me agrada tratar de usted a los amigos.
Es cierto que con los años la educación cada vez se torna mas compleja, en España ocurre algo similar, parece como si se temiera a que los hijos se traumaticen por recibisr ciertas pautas o limites, luego van creciendo como perdidos sin tener muy claro lo que quieren o como lograrlo, recuerdo que mi padre decia que para ser libre habia que aprender, no se puede echar a volar a un pájaro sin antes enseñarle a usar las alas.
Un beso.

Lao dijo...

Fabia.Gracias por lo que decís. Tiene razón tu papá. Además si se educa con miedo a los hijos, es porque se tuvo miedo de tenerlos. Un beso.

Lembranza dijo...

Lao, creo que hay cosas de aquella época que no deberiamos haber olvidado, las normas tienen que estar siempre, los limites, que es cierto que hay jovenes que no hace falta marcarlos, sí, pero hay otros que tienes que estar continuamente recordandoselos y lo que supone pasar los limites. Yo siempre le digo a mi hija pequeña, que yo no soy tu colega, soy tu madre y yo, soy la que va a decirte siempre, si eso esta bien o mal, aunque no te guste, la que te aconseje. En estos tiempos es duro ser padres. Un abrazo

Lao dijo...

LEMBRANZA.veo que entendiste el sentido del mensaje. Mis hijos agradecen haber tenido la contención que tuvieron. Peso a algún pequeño error.Los padres tienen que estar seguros y saber poner los límites a pesar del riesgo de un berrinche que mal no hace. Muy agradecido por aportar tu opinión tan conveniente. UN ABRAZO!!