miércoles, 5 de agosto de 2015

RELATOS DEL FRÍO

APORTE  JUEVERO

COORDINA  DOROTEA





Es cierto que hay personas mas friolentas que otras pero hasta
    donde yo recuerdo cuando éramos chicos salíamos  para la escuela con mis hermanos pisando la escarcha y nos encantaba hacerlo y no nos resfríabamos tanto como la gente en la actualidad.
No existía aire acondicionado ni calefacción especial y teníamos solamente una estufa a leña que funcionaba solamente cuando mis padres habían comprado lo que se llama leña dura porque "dura mas" ellos decían. Eso sucedía cuando había plata suficiente porque resultaba bastante cara. La leña blanda, la cortábamos de los árboles de mi casa y en eso yo ayudaba, pero se consumía enseguida.


La mayoría de las veces el calor lo tenía que generar uno mismo, frotándose las manos y ese tipo de cosas. Al acostarnos había que taparse bien con la propia temperatura que producía el cuerpo como hacen las personas mas pobres hoy en día o acostados sobre diarios como los que duermen en la calle.

Me quedo pensando sobre el asunto del frío y me daría no se qué quejarme de ello cuando pienso en otros que realmente lo sufren.
Aunque tendría alguna historia que contar al respecto, como aquella vez cuando ya éramos como siete hermanos y mi mamá destejió "unos no se bien que eran" y con dos agujas gruesas nos hizo a cada uno unos pullovers de tres colores que ella llamó "tricotas" para abrigarnos en aquellos entonces.....
"y colorín colorado... este frío ya ha pasado" "pasa por un caminito, pasa por otro... y tu me cuentas otro"


 gracias por leerme, te recomiendo una taza de leche con chocolate cuando volvés de noche con frío a tu casa.

LAO  PAUNERO

19 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Un precioso relato de tu niñez, que se lee sin parpadear. Ameno y cálido.

Me encantó.

Saludos Lao.

* dijo...

Es curioso cómo recordamos esos detalles pero es cierto, no nos costipábamos, jugábamos en mangas de camisa en pleno invierno... Recuerdo la estufa en medio de la clase pero no recuerdo el frío... Será que soy de frío.
Me ha encantado este relato. Fluye.
Saludos.

Tracy dijo...

Afortunadamente esos fríos de aquellos tiempos ya pasaron

maria cristina dijo...

Tiernos recuerdos, Lao, no se sentía extraño el frío, nos abrigábamos, y tenés razón con los resfríos, no era tanto como ahora que las alergias pululan por doquier, un abrazo!

esteban lob dijo...

Estupendo recuerdo, amigo Lao, que enaltece lo que las madres de antes y de ahora son capaces de hacer por su rebaño.

Abrazo.

Montserrat Sala dijo...

Hola Lao: todo eso que cuentas me és muy familar. Es verdad que el frio de antes, ya no sé da en estas latitudes. Recuerdo el helor que hacia en mi casa. Daba pavor desnudarse para meterse en la cama. Las habitaciones eran neveras puras y habia que taparse hasta la cabeza.Por suerte domíamos en una misma cama dos o tres hermanos y asi el que estaba en el medio tenia mas perivilegio que los demás y teníamos que tutnarnos.
Ja,ja,ja,ja, Ahora estas cosas nos hacen reir. Me hagustado tu entrada amigo. Saludos.

Leonor dijo...

Es verdad que no podemos quejarnos pero me han encantado tus recuerdos. En casa sobre las mantas gastadas de las camas teníamos que ponernos los abrigos para soportar los días más fríos.

Un beso.

Carmen Andújar dijo...

Desde luego que antes hacía más frío, ahora tenemos más comodidades y no aguantamos nada.
Una simpática historia.
Un abrazo

Charo dijo...

Gracias a Dios hoy día tenemos muchos más medios para combatir el frío!

pikxi dijo...

Estufas de leña que dejan ese olor a humo en la ropa y que reunían familias al rededor de ellas.
Un saludo.

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Al frío de aquellos tiempos se lo combatía básicamente, con el inagotable calor de hogar... y el ingenio de nuestras madres!
Lindos recuerdos... bien calentitos pese al frío que evocas.
Un abrazo

José Vte. dijo...

Es verdad, amigo Lao, que hoy somos afortunados con los medios que disponemos para combatir tanto el frío como el calor. También yo recuerdo una niñez donde jugar era el mejor alivio contra el frío y encojerse como un ovillo nos daba el calor suficiente para dormir de un tirón. Pero sí, se pasaba mucho frío.
Para el chocolatito me esperaré tres o cuatro meses.

Un abrazo

Alma Baires dijo...

Muy buen relato y, sobre todo, buena reflexión.

Un beso.

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

siento mucha ternura y mucha dulzura en tus letras.

Gracias amigo por tu compartir

Luz eterna

Isaac

Soñadora dijo...

Entrañable el recuerdo y la forma en que lo compartes. Esa leche calentita con chocolate cae muy bien en las noches de frío.
Un abrazo!

ॐ Shirley ॐ dijo...

Lao, que belas recordações você tem, dos tempos da infância...
Gostei de suas considerações.
Paz e Luz!

Ruben Yague dijo...

Un buen recuerdo

Dorotea dijo...

Estoy saboreando ese chocolate virtual, dulce y humeante. Tu relato hace surgir muchos recuerdos, buenos y no tan buenos... Un abrazo

Abuela Ciber dijo...

Dar gracias los que tenemos abrigo y ayudar para que otros lo tengan.
Cariños y te deseo una semana con mejorias.