lunes, 29 de septiembre de 2014

PÁJARO

PALABRA DE LA SEMANA
















Cuando era chico había un hornerito que me visitaba, al menos eso creía yo. Me quedaba sentado al otro lado de la puerta vaivén del fondo de casa, y se acercaba a mí dando saltitos. 

A partir de entonces comencé a tirarle migas de pan cada día. Era muy chico y eso me sonaba como una maravilla.

Con el tiempo mi admiración se acrecentó cuando lo vi como era que, "acompañado por su compañera" esperándolo arriba bajaba  desde un "poste de luz con forma de cruz" a buscar barro y paja, con lo que en pocos días construyeron el nido de adobe muy bien resguardado del frío y del viento .

Tal vez no era el mismo que se acercaba a la puerta del fondo, pero yo sentía que lo era.

Admiré la espera, observando la ciencia y paciencia de la naturaleza que con "gran grandeza" nacieron pichones

Mas tarde aproveché las ocasiones en que éstos guiados por los dos, hicieron los primeros ensayos de vuelo.....

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Que mas te puedo decir, agregar o contar sobre éstas cosas sencillas maravillosas que hicieron que para siempre las supiera disfrutar

Acompañan mi vida, sus cantos, sus nidos, su ternura, su ejemplo y dulzura que no podré dejar de apreciar hasta mi propio final......

                          Lao Paunero

22 comentarios:

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Tesoros que nadie podrá quitarte!

JLO dijo...

sos un romántico Lao...

y está muy bien... abrazo...

Gloria dijo...

La naturaleza nos regala cosas maravillosas y sencillas que a veces estamos tan apurados que no paramos a ver.
Relajados versos de vida.
Besos de gofio.

Alfa Fon-Amor dijo...

Maravillas amigo!!!
abrazos

Ester dijo...

Eso es tuyo y para ti, gracias por compartir. Abrazos

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

gracias por contarnos esa hermosa parte de tu vida... Es real que hay milagros para el que los quiere ver...
Te saludo hermano
Isaac

Tracy dijo...

Muchas veces el origen del amor a los animales está en hechos como el que relatas.

Sindel dijo...

Una historia hermosa, siempre admiré a los horneros con su dedicación y su paciencia para armar su nido. Deberíamos aprender un poco de la naturaleza.
Gracias por compartir estos momentos que son, sin duda, inolvidables.
Un abrazo!

Juan Carlos dijo...

Me gustan mucho estas historias de infancia que cuentas. Me recuerdan (tal vez ya le lo dije alguna vez) las que cuenta el premio Nobel Wole Soyinka en su libro, que me encantó, Aké.
Abrazos.

Carmen Andújar dijo...

Son preciosos como tú mismo has descrito, y se nota que te gustan por esas maravillosas fotos que cuelgas en Facebook.
Un abrazo

G a b y* dijo...

Esas pequeñas cosas de la vida... que en realidad no son pequeñas, se magnifican cuando las miramos con los ojos absortos de lo maravillosa que es la naturaleza.
Valorarlas, disfrutarlas, dedicarles el merecido respeto, es lo que debemos hacer, y tú así lo haces!
Besos al vuelo amigo Lao!
Gaby*

Ilesin dijo...

Esos recuerdos son tan valiosos como las lecciones aprendidas con ello.
Besos.

Rosa dijo...

Es que en las cosas pequeñas esta la verdad de la vida. Un abrazo.

Rosa

Yessy kan dijo...

Me gusta el romanticismo con que escribes. Esos pequeños detalles de la naturaleza son muy valiosos cuando se disfrutan al máximo como en tu caso. =) Un placer el leerte.
Besos

Verónica Jazzy dijo...

Qué bonito, me hiciste recordar los que cada primavera vienen y hacen su nido en el motor de la cochera de casa.
Abrazos

Kasioles dijo...

Hacía mucho tiempo que no venía a visitarte.
Hoy he llegado a tiempo para leer esta linda entrada.
Desde mi ventana, observo, todas las primaveras, un nido de urracas, primero las veo trabajar para formarlo, es enorme, luego sigo sus idas y venidas y al final, también escucho el sonido de sus polluelos cuando tienen hambre.
En fin, una bella historia de amor que se repite todos los años.
Ha sido un placer volver a leerte.
Cariños.
Kasioles

YoSueño dijo...

Es un privilegio poder ver la vida de la naturaleza tan de cerca.Un ABRAZO

karin rosenkranz dijo...

Cuanta sensibilidad. Te van a gustar los hakus de esta semana.

Abuela Ciber dijo...

Hermoso hornerito que camina como un hombre.
Que paciencia armando su nido, solo para usarlo una vez.

Gratos recuerdos de tu niñez que amenamente has compartido, gracias

Cariños

Fanny Sinrima dijo...

Precioso relato, Lao. Observar esos instantes tan maravillosos de la Naturaleza siempre me ha fascinado. Se aprende, se disfruta y uno se llena de ternura como siento en tus palabras que te pasó a ti.

Un afectuoso saludo.

maria cristina dijo...

Lao, no hay mejor despertar que con el canto de los pájaros, un abrazo!

Pepe dijo...

Tengo claro que ese episodio de tu niñez, es reflejo fiel de la sensibilidad y amor a los animales que te distingue y de la que continuamente nos dejas bellas muestras en facebook, por ejemplo.
Un fuerte abrazo.