martes, 1 de octubre de 2013

CAMINO, TENTACIÓN Y DESAFÍO












APORTE JUEVERO
PROPUESTA DEL AMIGO JUAN CARLOS






















Como un bombazo estallaron por mi cabeza mil recuerdos y circunstancias de recorridas a pie, bicicleta, caballo, carro y automóvil...
Caminar por la ciudad, caminar por la montaña, viaje en el auto en el camino ondeante y mil mas...
Obviamente, la mayoría de nosotros tiene muchas cosas que contar sobre emprender una aventura en algún tipo de camino...

Con esas reflexiones detuve la marcha, puse en reversa el lápiz y me dirigí a dar una ojeada por mi pasado en búsqueda de las raíces que me pintaran de alguna manera...

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Tenía entre tres a cinco años o menos, no se muy bien, pero lo estoy seguro es que todavía no había empezado la escuela. En consecuencia miraba la vida desde adentro de una burbuja que, como lente hacía que las cosas tuvieran ese encanto particular; como suele pasarle a los pequeños niños, que todo lo ven según su fantasía o lo filtran por un vidrio mágico.

El pueblo era de mucho verdor y también ardor para intensificar las sensaciones. El sol no molestaba por ejemplo. La gente  siempre sonreía a los niños chiquitos sin que hubiera nada porqué preocuparse. Y, como una filmadora nos quedaban en la memoria bellos recuerdos memorables y forjadores del corazón.

No acostumbraba a salir solo de mi arbolada casa, pero no me molestaba jugar allí todo el santo día y no me sentía en esa etapa como un oso enjaulado.

No obstante, se me inspiró irme solo a pegar la vuelta a la manzana de frente a nosotros por calles de ciento veinte metros; un cuadrado perfecto de los pueblos en crecimiento  pero casi rurales para ese entonces.

No tenía maldad, pero mi temperamento me indicaba que nadie tenía que enterarse para saborizar la experiencia que se me había ocurrido .Fue un gran desafío que no quería dejar de cumplir ante mi mismo. 
Nunca se lo conté a nadie porque la verdad era que era un ambiente tranquilo. Y no tenía conciencia de que los mismos vecinos al ser tan conocidos entre si, posiblemente me habrían visto pasar y naturalmente me cuidaron casi sin pensarlo.Así era el entorno que habitábamos, y ese  fue mi primer camino de aventura y marcó mi historia. 

Recuerdo que como era tan chiquito tuve algo de miedo y cuando llegué al punto de partida me pareció una eternidad y ni te cuento la emoción que sentí por haber logrado aquel propósito.

Esos desafíos en apariencia insignificantes y el hecho de lograrlo, me pintaban de cuerpo entero....


                       Gracias por leer

                                         Lao Paunero

   

26 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Delicioso. Recoges muy bien esas pequeñas aventuras de niño, con su enormes para el protagonista aunque puedan parecer pequeñas.
Un cariñoso abrazo.

censurasigloXXI dijo...

Te encontré, amigo Lao, gracias a los malabarismos que he hecho con el enlace que has dejado en casa de Juan Carlos. Bravo por mí, jajaja.

El relato, excelente, sobre todo el fragmento final. Un bravo para ti.

Abrazo y cafelito.

maria cristina dijo...

Tu primer gran aventura Lao, tierna historia, me enternece ver a mi nietita inventar historias que ella actúa como actriz consumada, en estas épocas de tanta electrónica, la imaginación es un regalo, un abrazo!

magu dijo...

LAO
¡Qué divino¡, FER a los cinco años se fue de la casa con un bolsito, haciéndose el ofendido, y la mamá se reía. Al rato volvió solito, y fue la primera vez que llegó hasta la esquinita de su casa (viven a mitad de cuadra), también fue su gran hazaña, pero él si que quería que todo el mundo supiera que se había ido. Aún recuerdan eso, y aún su mamá vive en esa casa, a diez cuadras de ´´esta (por suerte esas calles están iguales)
bue, saludos

emejota dijo...

Me ha impresionado el espíritu infantil tan fidedigno con que nos has transmitido tus primeras andanzas. Realmente hemos sentido a tu niño interior realizando su gran trayecto. Besos.

Pluma Roja dijo...

Una linda experiencia que creo que en más de una oportunidad hemos pasado todos. Siempre buscando aventuras.

Si te contara.

Saludos cariñosos estimado Lao.

casss dijo...

Te sonrío con ternura, como se sonríe a los niños, pero yo se bien por qué, en este caso, porque esa anécdota de un camino emprendido con inocencia y audacia es una delicia.

Fue un gran paso para vos (también para tu humanidad!!)

besos

Charo dijo...

Eran otros tiempos, cuando los niños podían salir solos a la calle sin peligro. Muy buena historia

G a b y* dijo...

Qué lindo recuerdo! Ese juntar valor para ir por sí mismo, sin guía, ha de haber sido toda una conquista. Lograr nuestra propia independencia para demostrarnos a nosotros mismos que somos capaces, simplemente nos llena de orgullo. Te imagino con ojos desafiantes y sonrisa picarona de satisfacción! :)
Besos!
Gaby*

Tracy dijo...

Ese desafío inició la serie de otros muchos que suceden a lo largo del camino de la vida.

Natàlia Tàrraco dijo...

El osito enjaulado dio su primer paseo, hay que hacerlo, probarlo, después paso a paso vendrán otros, muchos año a año, pero aquel fue el primero, una aventura inolvidable.
POnes palabras como reinventadas con mucha miga e imaginación, da gusto caminar letras a tu lado.
Besito.

Pepe dijo...

Primera gran aventura. Toda una hazaña para un niño de tan corta edad, en la que nos sumerges con la óptica infantil que en esta ocasión le has dado a tus letras. Pienso que todos, en alguna ocasión, hemos emprendido la aventura de descubrir horizontes algo más lejanos que las confortables fronteras del hogar. Esas primeras escaramuzas son el ensayo para las que luego nos aguardan de mucha mayor envergadura.
Un abrazo.

Cristina Piñar dijo...

Me gusta cómo reflejas la inocencia y el espíritu aventurero de la niñez. Esa atracción por lo prohibido y la sensación de estar haciendo algo que no deberías. Con razón siempre dicen que debemos conservar un poco de ese espíritu infantil. Un beso.

Valaf dijo...

Ah, amigo, cómo has tirado de mis recuerdos, como bien dices, escapadas de apenas unos cientos de metros y por un par de horas...y creías que habías ido a la luna y sin escafandra.

Un abrazo

Lucia M.Escribano dijo...

Recordar querido amigo Lao, dicen que es volver a vivir lo recordado.
Que bonito paseo me he dado de tu mano y tus pocos años...Una curiosa niña salió de mi cuerpo para disfrutar contigo.
Gracias por la calma y la belleza que le imprimes a tus palabras.
Besos

Maria Jose Moreno dijo...

Creo amigo que los recuerdos infantiles acrecientan las circunstancias en las que sucedieron, somos tan pequeños que todo nos parece enorme. Muy buen relato. Un beso

Sindel dijo...

Una historia tierna, llena de desafíos peligrosos para un chiquitín que logró su cometido. Entrañable recorrido por ese camino que me llenó de dulzura.
Un abrazo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

En este caso, hay dos caminos. Y uno es el recuerdo de ese camino solitario.

Soñadora dijo...

Toda una aventura para un niño tan pequeño Lao, bonitos recuerdos!

Un abrazo,

Alberto V. dijo...

Qué peligro tienen los niños con esas "fugas" entre los tres y los cinco años de edad. Creo que todos nos hemos fugado en esa pequeña franja de edad. Es maravillosa esa avidez de aventuras que sentimos en la infancia. Sigamos explorando aunque seamos adultos. Un abrazo Lao

rosa_desastre dijo...

El mejor de los caminos, el de la inocencia. Precioso recorrido.
Un beso

Mar dijo...

Una vuelta a la manzana es toda una aventura para un niño de tan corta edad. Lo mas emocionante, tener la sensación de haber hecho algo "prohibido" y mantenerlo en secreto ;-)

Bss.

Alfredo dijo...

Y te pintaban de colores, porque esa sensación de tímida libertad fortalece y anima.
Es divertida y para pensar, esa apreciación del cuidado desinteresado y anónimo de los que te ven pasar, el camino es más gratificante.

Abrazos

Toni dijo...

Parece que el narrador ha llevado consigo, toda la vida más, a ese pequeño y osado explorador.

Un gran abrazo para dos!

Leonor dijo...

Me ha gustado muchísimo. Imagino a ese aventurero con el corazón a cien dando la vuelta a la manzana disfrutando de esa primera sensación de libertad.

Besos.

María Verónica Paunero dijo...

qué lindo pa! besos