martes, 11 de junio de 2013

EL SECRETERO, APORTE JUEVERO























PROPUESTA DE SAN EN SU BLOG "Y NACIMOS CASUALMENTE"

"los secretos que te llevarás a la tumba"











--En realidad tenés razón lo que decís, le dije a Braulio el sabio, como todos lo apodaban, mientras compartíamos una Caña Legui (orgullo de los argentinos, que no somos muy modestos y nos gusta hacer bandera). Estábamos conversando codo a codo en el boliche.- -Es cierto que a las mujeres les gusta contar secretos.... "y también que se los cuenten" me contestó convencido. --Eso las hace mas lindas reflexioné en voz alta...

--Y ahora quieren que ventilemos uno de los nuestros pero  yo les voy a contar el de otro, así se quedan contentas, pero uno mío no, no me sale hacerlo....

--¿Te acordás del abuelo Lope?... "¡ah si! ¡el que murió en el verano pasado!", me contestó muy seguro. --¿sabías que cuando entré a revisarle el ranchito  me llevé una gran sorpresa?.... "¡pero si era mas pobre que las lauchas!" me dijo mi amigo sorprendido.

Entonces le conté el gran secreto de Lope. Porque me había tocado entrar a su rancho debido al mal olor que se sentía de afuera, haciendo notar que estaba muerto de  varios días; y que cuando sacaron el cuerpo con la policía se resolvió por higiene prenderle fuego a sus pertenencias. ...

--¡La sorpresa que me llevé cuando en medio de las llamas comenzaron a aparecer un montón de billetes que había escondido adentro del colchón y que no pudieron salvarse!... 
  --¡Era una fortuna! le agregué. --Este secreto es el que pienso hacer público.... "¿Te parece?" me dijo dudando Braulio el sabio. 

  -- ¡Gran secreto tenía el Lope!  ¡Pensar que lo dábamos por pobre!....... ¡"porque  vivía mendigando y dando lástima"! agregó mi amigo sorprendido....



--Es que los hombres somos "muy bichos" para guardar secretos dije de modo muy agrandado.....



Pero al ratito la cara se nos puso seria y los dos nos quedamos pensando en cuales secretos tendrían nuestras mujeres.....

                              ¡gracias por leer!  


                                                            LAO PAUNERO

24 comentarios:

Tracy dijo...

Muy buen final.
El relato es se da mucho en la vida real.

SÓLO EL AMOR ES REAL dijo...

Así es hermano, como ese mendigo, a veces dormimos sobre los millones...de bendiciones que recibimos...

Abrazos

isaac

Pluma Roja dijo...

Nunca les faltará algún secreto.

Buen relato.

Saludos cariñosos.

Natàlia Tàrraco dijo...

Bolinches boludos !con perdón! Y dicen que a las féminas nos van los secretos, tópico típico.

El caso es que me he paseado por el bareto caña en mano de birra buena y de allí, por tu mágia, al ranchito del tío agarrao.
Suele pasar, se le fue la vida y le quemaron el secreto sin disfrutar de los goces, menudo secreto.
¿Y ahorita qué? Nos vamos con el soplo ¿para qué? se lo comió la
brasa y es ceniza que lleva el viento.
Excelente amigo mío este charloteo entre amigos muy bien descrito, sabroso.
Besito.

esteban lob dijo...

El caso tan claramente descrito, parece no ser único. Más de alguna vez se ha sabido aquí en Chile de vagabundos o limosneros que, investigados, resultaron dueños de bienes y bañados en dinero.

Cecy dijo...

No mucho mas que los hombres, en secretear y chusmear.
Dicho esto, el abuelo se lo tenia bien guardado, para que???? Eso me pregunto. Para terminar al fuego.
Válgame, que no hay que guardar, sino disfrutar.


Un abrazo :)

Encarni dijo...

Fijate que lo mismo hizo voto de pobreza el muy 'boludo' para llevarse la plata al otro barrio. Desde luego que... en la realidad existen personas así. Me gustó esa pregunta del final, a saber...

Un beso

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

El tener un secreto o saber de alguien que tenía un secreto, incentiva que pensar que las demás personas también lo tienen.

maria cristina dijo...

Los secretos ajenos son un imán para cualquiera, ahora, si uno vive tranquilo y ocupándose de su vida, no tiene el tiempo, buen relato Lao!

Vaeneria dijo...

A veces descubrir un secreto sobre alguna persona cercana (viva o no) nos impacta tanto que llegamos a preguntarnos si realmente la conocíamos tanto como pensábamos. A veces nos sorprendemos de nuestra propia ceguera y más si pensamos también que tal vez el otro no nos contó su secreto porque creyó que no íbamos a comprenderlo sino a criticarlo. Una buena anécdota que nos da mucho para pensar, gracias, Lao. Un beso :)

Fabián Madrid dijo...

A lo mejor es mejor permanecer en la ignorancia de ciertos secretos... Un abrazo.

G a b y* dijo...

El hombre se llevó el secreto hasta su tumba, lo que menos imaginó, que otros descubrirían lo que nadie contó. Seguro que habrán secretos que realmente permanezcan en estado latente, pero están los que tarde o temprano salen a la luz...
Ahora... no creo que las mujeres seamos muy rápidas en dejarlos soltar, eh? jeje! habría que indagar... bien hacen en inquietarse señores :D
Muy buen relato, bien al estilo paisano, me ha gustado!
Besos!
Gaby*

Toni dijo...

Hoy debo estar más torpe de lo habitual, he leído tu relato repetidas veces y no consigo descifrarlo. Qué rabia me da.

Un abrazo!

Charo dijo...

Coincidiste en el tema con la anfitriona. Es un secreto que se da bastante a menudo...en cuanto al final, me parece que hay algo extraño pero no se qué es exactamente. Tengo que volver a leerlo, en la segunda ronda.
Besos

Juan Carlos dijo...

Acalladas las risas que me produjo el final, la historia que narras me parece muy interesante. Sé por la prensa de casos así pero este final en que los billetes son tan inútiles como lo fueron en vida del finado.
Un fuerte y cariñoso abrazo.

Cristina Piñar dijo...

A este le ha pasado como a la mujer del relato de San, tanto guardar el dinero para que al final no serviera de nada. ¡Y pensar que lo daban por pobre! Un beso.

Pepe dijo...

El tal Lope era doblemente mísero, ya que teniendo dinero, no sabía disfrutarlo. He conocido algunos Lope a lo largo de mi vida. En cuanto a lo de ir proclamando secretos, no soy muy partidario, por eso he contado uno pequeñito y sin trascendencia (al menos eso creo). Ya sabes lo que se dice: Si quieres difundir un secreto, sólo hay que buscar a la persona adecuada y contárselo con la advertencia de que no salga de sus labios. ¡¡¡No falla!!!.
Un abrazo.

San dijo...

Me gustaria saber que lleva a vivir miserablemente mientras atesoran algo que parece ser no necesitan. Es un hecho más común de lo que imaginamos. Tristes vidas y tristes finales.
Yo tambien siento curiosidad por saber de esos secretos de "las mujeres" jejeje.
Un abrazo Lao.

Sindel dijo...

No entiendo esa avaricia de acumular para no disfrutar, pero hay muchas personas que lo hacen.
Me alegra que al final se quedaran pensando en los secretos femeninos, es verdad que los tenemos y muchos!!!
Un abrazo.

Maria Liberona dijo...

Todos tenemos guardado algún secreto por ahí eeehhh!!! mucho y más guardado que aquellos billetes jajaja...

casss dijo...

Las mujeres son bichos muy peligrosos....jajaj Si voy por esos lares me pediré una Legui para alardear yo también de eso y de tener un buen amigo escritor de cuentos muy entretenidos.

Un fuerte abrazo

Neogéminis dijo...

Creo que sí, la fama de las mujeres en cuanto a contar secretos es mucho mayor a la de los hombres...pero tengo mis dudas al respecto. Más bien me parece que nosotras, al momento de hacer alguna confidencia, somos quizás más solemnes. Los hombres, en cambio, suelen compartir sus confidencias con sus amigos de forma mucho más informal y a veces, hasta grandilocuente.
El secreto de este pobre viejo que vivió en la miseria pese a tener el colchón relleno de billetes es muestra de la distorsión en cuanto a prioridades que podemos tener los humanos.
=)
Un abrazo

Abuela Ciber dijo...

La avaricia no tiene genero, hay mujeres super avaras.

Cariños

PMPilar dijo...

No es cuento, Lao. O no es solo cuento: He conocido, porque los tuve de vecinos, tres hermanos que toda la vida vivieron alardeando de pobreza, miseria y frugalidad. Un buen día, malo según se mire, les sorprendió un pavoroso incendio. Hubo que sacarlos de la casa por emergencia y encontraron un arcón repleto de billetes que ya ni estaban en curso. Hubo de sobra para sufragar los gastos del sepelio.
Así suele suceder, que la avaricia rompe el saco y que no es pobre quien no tiene, sino quien no saca partido a lo poco o mucho que tenga.
He dicho.


Abrazos