lunes, 17 de mayo de 2010

DIVERSIONES

En el terreno frente a casa cuando éramos chicos y volvíamos de pasar unos días en el mar; vimos con gran sorpresa, que habían instalado un circo. Parte del espectáculo lo veíamos desde afuera, porque le faltaba la lona de arriba. Se decía que había sufrido un incendio.

Lo cierto es que, con mis hermanos, hicimos cierta amistad con los chicos de ese circo y entonces jugábamos con ellos. Habría un montón de detalles para contar, pero voy a ir al punto que me quiero referir.

Transcurrido un cierto tiempo. Cuando ya el circo no estaba. En nuestra mente y fantasía continuaban recreándose una fila de equilibristas, malabaristas, domadores, trapecistas y payasos.Creo que, hasta soñábamos con ello.

En el fondo de mi casa, mi papá había armado desde hacía mucho, con unos palos tipo alambrado, pero mas largos; una hamaca, un trapecio y un par de esas argollas que son para colgarse y hacer piruetas.

Pasados tantos años no podemos dejar de recordar y hablar de ello cada tanto, sobre todo con una de mis hermanas, con quien lideramos el asunto que les cuento. En el lugar de las hamacas, habíamos improvisado un circo que, aunque precario, para nosotros fue fabuloso, aunque fantasioso, porqué negarlo. Nos acompañaron los mas chicos y ayudaron a montar el espectáculo, al que acudieron algunos vecinitos. ¿y saben que? hasta les cobramos una moneda para que pudiesen entrar a ver...

Con nuestros juegos nos hicimos ricos. Ricos en recuerdos de buenos momentos.

8 comentarios:

FABIA dijo...

Es un buen tesoro para guardar, los recuerdos de la fantasia de la infancia, ¿quién no habria querido ser trapecista, mago o domador de fieras?.
Besinos.

Lao dijo...

FABIA. Muchas gracias. Te aseguro que uno de mis sueños de muy chiquito
era ser domador. Un saludo!!

Emiliano Pardavila dijo...

los recuerdos son lo unico que vale la pena atesorar... es que eso muestra que uno ha vivido y vive-
salud y buena suerte

Vaeneria dijo...

Pocas cosas superan la imaginación de un niño y la fuerza que pone en creer, tanta que aveces puede ver una selva en un arbusto y un circo en el patio de su casa. Y esas visiones se vuelven reales, se vuelven recuerdos vivos.
Saludos :)

Lao dijo...

Emiliano Pardavilla. Eso es. ¡y vale la pena atesorar! y si se tiene la ocasión, transmitir un poco aunque sea. Perdurarán. Un abrazo y muchas gracias.

Lao dijo...

Vaeneria. ¡si! lo de que un niño puede construir es tan mágico pero tan mágico, que se vuelve coo realidad. Muchas gracias, un beso.

esteban lob dijo...

En tiempos sin TV, el circo era punto de encuentro normal de grandes y chicos.
Me asombra y alegra que en nuestra época subsistan y sobrevivan los circos, más allá de aquellos de resonancia mundial.

Un abrazo amigo Lao.

Lao dijo...

esteban lob. así es, subsisten los pequeños circos así como sigue habiendo pequeños "potreros" (acá les decimos así) para jugar al fúbol en los barrios. Un abrazo amigo