viernes, 11 de septiembre de 2009

BARRO Y PAJA

Quien de nosotros no se conmovió alguna vez observando al hornero. Ese pajarito sencillo, que en forma muy dedicada junta con su pico, paja y barro. Prepara una masa con ello y va armando meticulosamente su nido. Los niños lo considerábamos un acontecimiento, y, no tengo dudas de que lo es. Poco a poco, día a día, muy bien agarrada a la cruz que formaban los postes de la luz eléctrica, o en una tranquera, o en un fuerte árbol, allí queda su casa instalada, donde pronto nacerán sus pichones, donde estarán bien protegidos.

No he investigado, pero estoy casi seguro, que así salió la idea del ADOBE y sus consecuencias. El RANCHO CHORIZO, abrigado con el frío y fresco con el calor. El HORNO DE BARRO, utilizado en diferentes países, e insuperable en ciertos aspectos, para cocinar un buen pan, unas empanadas, un lechón y otras cosas; con muy poco fuego, levanta calorías en pocos minutos. Todas estas obras de arte, con muy poco mantenimiento, duran años y años...son eternas, si el que los usa lo desea.

Les cuento que cuando era muy chiquito, en la puerta vaivén que había en la galería del fondo de mi casa, me quedaba sentado en el suelo por mucho rato y jugaba con un hornerito tirándole migas de pan y éste se acercaba hasta llegar al lado mío. Durante muchas mañanas repetía el mismo ritual y varias veces no le llevaba pan; pero se quedaba ahí hasta que yo me fuera. Yo no sé si se quedaba esperando para comer, probablemente sí. Pero los niños son simples y eso era el cielo.

Una vez íbamos con mi esposa y los chicos caminando por una plaza llena de palomas, las que suelen seguirte por si les das algo de comer, tienen ese hábito. Uno de mis hijos, que creo tenía unos dos años, entonces el mas chiquito, se les acercaba y ellas no huían y se dejaban tocar por él. Sublime es la simpleza de los niños y de las aves que tan bien los perciben...

4 comentarios:

ojo dijo...

Buenas, Lao.

Otro posteo dsifrutable.

Pero el anterior fue emocionante. Me los imagino a los dos, recordando viejos tiempos.

Buenas reflexiones. Varios puntos en un solo texto.
Me gusta la forma en que se mezclan recuerdos, descripciones "actuales" y reflexiones en tus textos.
Linda la anécdota de tu hijo y la paloma.

Yo me crié el interior en una pequeña ciudad marítima de 3.000 habitantes, precisamente llamada La Paloma, con una increíble laguna a tan solo 6 km.
recuerdo que todo el pueblo era nuestro en invierno. Todas las casas, descampados, bosques.
Éramos libres de meternos donde quisiéramos. Cuando nací mis padres vivían en el campo y de niño/adolescente yo iba mucho al campo.
Lo que sí, no era malo pero sí muy irresponsable y dañino.
El dolor nos hace crecer y apreciar mejor las cosas.
También me tocó en esos tiempos participar en yerras, baños, arreos, carneadas (la del lechón es especialmente fuerte), cacerías, además de todas las bandidideadas que pueden hacer los chicos en el campo. Y está bien. Es el tradicional método de producciónm agropecuario, base de toda una tradición.
Pero cada vez más uno va apreciando y respetando la naturaleza. La vida. Todo lo bueno que nos ofrece.

Recuerdo un episodio hace unos años en La Pedrera (a 10 km de la paloma). A la entrada, un día de primavera, me quedé mirando el campo, los eucaliptos, escuchando los ruidos. Casi nada se movía. Apenas había brisa.
Y sentí que todo eso era tan hermoso... y tan ajenmo ya.
Que ya no tenía derecho a disfrutarlo...
Que no sólo no pdoría disfrutar momentos como ese en adelante, sino que se me harían cada vez ams insoportables.
Y bueno, por el contrario, me sirvió para darme cuenta lo cerca que estamos de la naturaleza y que depende de nosotros no perder su contacto. Cada vez que tengo oportunidad me nutro de ella y cada vez la disfruto mas, sean cuales sean mis obligaciones y razones que me alejen.

Respecto de la idea del adobe, dicho material e idea básica de construcción se remontan a la antigua mesopotamia, 7.000 años a. C.. Antes utilzaban el mimbre como material de construcción. No creo que los antepasados de los sumerios tomaran ejemplo del hornero.
Sólo un aporte. Me apreció buena la comapración.

dejo link:

http://elvidrioenelojo.blogspot.com/2008/01/panchita-y-la-guacamaya-arara.html

Abrazo!

PD: perdón si me fui muy largo.

belijerez dijo...

La hondura de lo simple es infinita. Al menos a mi me lo parece.

Saludos.

Lao dijo...

ojo. Muchas gracias por visitar y brindar tus apreciaciones y relatos. Me alegro que te gusten los relatos. Obviamente uno será tal vez mejor que el otro.Pienso como vos, el dolor nos templa si nosotros queremos, y la naturaleza nos vivifica. Me conmueve como fué tu crianza y la experiencia de conciencia de contacto con la Naturaleza que sacudió tu espíritu!!
Gracias nuevamente un abrazo "nos vemos"

Lao dijo...

belijerez.Muchas gracias por venir. Estoy muy de acuerdo...sacude el alma
tu expresión...