lunes, 1 de junio de 2009

SOBRE GATOS Y SAPOS

Digo en el encabezamiento de este blog, que por las cosas simples corre la esencia. Dichosos son los que se detienen a observar los detalles de la historia de una persona común, como cualquiera lo somos.

Si alguno lee este pequeño relato, lo convido a tener en cuenta los dos anteriores, porque están correlacionados.

Lo cierto es, que pasó lo que pasó con Michi el gatito. Como consecuencia me quedó marcado un rechazo por los gatos; no los quería, los rechazaba. Con el correr de los años descubrí que era un mecanismo de defensa que mi mente había construido, para no encariñarme y correr el riesgo de sufrir nuevas decepciones. Solamente despues de muchos ...muchos años, acepté tener otro felino, el cual cumple la noble función de matar las "pobres" lauchas que ingresan al terreno de la casa por el fondo y de haber dejado preñada a la gatita de los vecinos de al lado, la que tuvo cuatro crías. Digan que no creo en la reencarnación, pero a veces siento como si "Michi" anduviera por ahí. Además ya no le tengo rechazo, lo que siento es casi lo contrario; y éste no se me despega, cada vez que puede.

Con respecto a los sapos, es otra historia, que me dejó una huella mas dificil de superar. Desde aquella vez, le tomé como miedo e impresión a los batracios, diría, fóbico. En este caso me di cuenta antes...tomé conciencia de que ese temor era consecuencia de aquella matanza. No podía sentir la proximidad, o tocarlos; mucho menos agarrarlos como lo hacen mis hijos...lo superé un noventa por ciento; pero algo me quedó por el "señor del jardín", tan útil para la naturaleza, a quien por otro lado, amo y respeto.

Ahora bien, hay un denominador común en estas dos historias, o tal vez no; unicamente el hecho de que fueron protagonizadas por un niño común, crecido en un ambiente familiar y época determinada. Pero creo que los niños siguen siendo "tales para cuales" en toda época. Y están los que, de fábrica, se impresionan por una matanza de bichitos; y, están los que adoptan una actitud hostil, que para mí, no es ni mas ni menos que una "máscara" que los encubre y que, actúan así, vaya a saber por qué factores. Están los que sufren por la pérdida de un animalito y esos son la mayoría....

Hasta pronto!!

6 comentarios:

Caro Pé dijo...

Laou!
Si se sufre, vaya que si, al perro de mi viejo Felipe, lo atropelló un auto en plena Libertador.

Desastre, y el estando presente y el perro era chiquito, en años, no en tamaño.

Tienen como alma, estoy casi convencidísima.

beso Lao!

nadasepierde dijo...

Lao, empecé por el principio, donde corresponde, y llegué hasta acá. Que cambios que hubo, desde que la delincuencia juvenil era robar y ir al cine disfrazado a los horrores de hoy. En algo habremos avanzado, y en otras cosas asi estamos. Increible lo de la estricnina comprada por un niño, y mas increible que tu madre te haya encargado la tarea final. Supongo que era el concepto de hacerse grandes a golpes nomás.
Y tu gato, me hizo acordar al gato de esa canción de Serrat, "la niñez", capaz todo tu relato me llevó a esa canción.
que bien contás tus recuerdos. Un beso y te sigo leyendo

Lao dijo...

Caro Pé. Sí que se sufre! Por qué será? Sabés que tengo marcada en la memoria los ojitos negros de una perrita nuestra que se murió en la ruta? Y eso que hace como diez años!Gracias por venir. Un beso!

Lao dijo...

nadasepierde.Hola! Viste las cosas de antes. En realidad soy de los que piensan que lo falta hoy tiene que ver con lo que faltó ayer.Gracias por leer y opinar.Un beso.

Lembranza dijo...

Lao, cada vez que te leo me haces recordar mis historias de niña, de las travesuras divertidas y las que no eran tan divertidAS. Las que se le ocurrian al mas bruto, pero que como era bruto no te atrevias a decir nada, no fuera ser que te tocara algo a ti también. Gracias por hacerme lembrar. Un abrazo

Lao dijo...

Lembranza. Igualmente muchas gracias, me alegro que sea así.