jueves, 11 de febrero de 2016

CUÉNTAME UNA HISTORIA DE FANTASMAS

















APORTE  JUEVERO

COORDINA:  CHARO








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Pues... ¡anda que te parta un rayo!...  me dijo y maldijo la muy enojada gitana. Y todo porque no le había aceptado que me leyera las manos cuando me detuvo estando sentada junto a la puerta de la vieja iglesia. 
No le había aceptado y no tenía razones reales para rechazarla. Fue por eso que me amenazó con su particular manera de hablar y tono de voz ..... "que te parta un rayo".

El hecho es que me fui para mi casa un tanto asustado e imbuido de una extraña sensación de sombras que me perseguían a las cuales quería ignorar...

La solitaria casona tenía las paredes húmedas y frías,  mi amigo Misterio me había generado el compromiso de que se la cuidara y yo le acepté sin pensarlo bien. 

Las sábanas raídas y frías me hacían sentir incómodo a la vez que comencé a sentir picaduras de las pulgas que danzaban sobre los perros que Misterio había dejado para que me acompañaran. Canes flacos tal vez debido a la sangre que les habrían succionado tales insectos vampirescos. 

Mi fantasía me llevó a "jugar el juego" de contar las veces que me picaban para lograr amontonar sueño. Sueño que no tardé en atesorar para sumirme dentro del mismo.

Ya me encontraba soñando rodeado por un grupo de gitanas que me bailaban alrededor queriéndome atrapar las manos para leer sus líneas y seducirme de algún modo .

Unas voces me hablaban y decían que se trataban de mujeres muertas no convencidas, que habían ocupado el circo cercano a la casona.

Me aturdían haciendo que los badajos de adentro de unas gruesas y oxidadas campanas sonaran lúgubres y estrepitosas dibujando en mi fantasía el baile de los huesitos de ambos oídos internos hasta casi destrozarlos. Pero lo mas extraño es que éstos fueron tomando las formas de pequeños fantasmitas al ritmo de un baile acompañado de un tam tam carnavalesco.

Se sumaron risotadas, ruidosas cadenas que hacían aullar a los flacos perros casi muertos o tal vez ya fenecidos del todo.

Me rodearon en siniestra patota para morderme los canes y arañarme las enojadas gitanas y desangrarme ayudadas por las vampirescas pulgas.

Me desperté con las sábanas ensangrentadas adivinando que lo imaginado  era cierto....  y corroborando que ya no respiraba mas y estaba muerto. 

Me fui a un lejano viaje abandonando el frío del mundo para encontrarme dentro del gélido habitáculo dentro del  que me encuentro ahora aferrado al lápiz entre los "huesudos huesos" de los que una vez fueran mis manos.

Fue una extraña experiencia haberme dado cuenta que yo mismo había sido un fantasma y también lo fueron las mismas gitanas, de quienes pude escuchar sus últimas risotadas mientras se reían de mí...

Temblores y escalofríos se apoderaron de mi cuerpo sobre el cual un extraño temor expandido se fue adueñando de mi persona...

En ese momento cayó sobre la mansión un fuerte y estruendoso rayo que me quemó hasta llegar las cenizas.... 

Noté entonces que la amenaza gitana se había cumplido.

Esta sería la última vez en que podría sentir mi respiración hasta que mi corazón se detuvo ya hecho polvo de cenizas. 

Ese fue el instante en que tomé conciencia de que no podría seguir pensando en lo que me estaba sucediendo.

Te lo cuento ahora antes de que se me termine la oportunidad de hacerlo.....

                            Gracias por leer

                                LAO  PAUNERO 






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19 comentarios:

Ester dijo...

Voy de blog en blog leyendo historias de fantasmas, no creo en ellos y seguramente por eso no les tengo miedo. Ahora que he terminado de leer tu historia, empiezo a temerles y a notar su presencia.....

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Muy bien planteado tu relato, y verosimil.
Una venganza desmesurada. El personaje tuvo la mala suerte de hacer enojar a alguien sin sentido de las proporciones.
Saludos.

Diva de noche dijo...

Que detalle tan fino de su parte...escribirnos la historia antes de olvidarla...Si es que asi deberían ser todos y no morirse sin dejar rastros de como murieron...

Maria Liberonal dijo...

jajajaja... vaya que buen relato, me a gustado mucho, bastante entretenido y agradable de leer, me ha hace reír...

maria cristina dijo...

Lao, espero que el fantasma que me visite en la última hora sea Casper, tan simpático, lejos de estos que te llevaron a tan horrible fin! Un abrazo!

Max Estrella dijo...

Me han encantado los giros que ha ido adoptando el relato...inesperado y bien llevado.
Saludos

Cristina Piñar dijo...

¡Genial!un relato de esos que enganchan desde la primera línea con ganas de leer y leer para ver qué sucede. Besos

Pepe dijo...

No quisiera yo para mí una maldición gitana. Una hisgoria muy bien urdida y desarrollada Lao. Me ha encantado.
Un abrazo.

Pluma Roja dijo...

Bonito y entretenido relato.

Saludos.

Pluma Roja dijo...

Bonito y entretenido relato.

Saludos.

Yessy kan dijo...

Le sacaste muy buen provecho a esa maldición, Lao. Te salió súper espeluznante, y el final de impresión. Me gusto la forma lo manejaste con todos esos detalles específicos. =)
Beso

Carmen Andújar dijo...

Y es que la maldición de una gitana es mucha maldición, y ahí le persiguió hasta lograr su cometido, no había nada que hacer.
Muy bien relatado.
Un abrazo

rosa_desastre dijo...

Los aconteceres entre sueño y vigilia, aterradores. Las maldiciones gitanas más aterradoras aún..."habeilas, hailas" mejor no tropezarlas.
Un abrazo

Charo dijo...

Por Dios Lao, me has tenido con el alma en vilo con tu relato...me ha encantado la descripción de la noche dantesca que pasó tu protagonista con el final anunciado por la maldición! me ha fascinado también el nombre del amigo, Misterio, que no se si existe o es pura invención.
Muchas gracias por participar!
Un beso

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Un relato genial y trepidante yo cuando una gitana me pide la mano prefiero dejar que mevla lea, por si acaso, besos.

MOLÍ DEL CANYER dijo...

Un relato genial y trepidante yo cuando una gitana me pide la mano prefiero dejar que mevla lea, por si acaso, besos.

Alma Baires dijo...

Hay que tener cuidado con las maldiciones... sobre todo en creerlas!
Un beso.

* dijo...

Dicen que nada te puede hacer daño si no crees que pueda hacerlo... pero, en ocasiones, igual que aquel que decía que veía muertos o aquello de "haberlas, haílas...", cuidadínn cuidadín... que no todo el monte es orégano.

La verdad, que angustia de situación...

Un beso muy grande.

José Vte. dijo...

Terrible la maldicion gitana y sobrecogedora la situación del protagonista. Esas pulgas vampiras y esos canes dantescos dan verdadero miedito.
Buen relato lao.

Un abrazo.