jueves, 19 de febrero de 2015

ARGUMENTOS ONÍRICOS

coordina
EL DEMIURGO DE HURLINGAM


propuesta número  SEIS















                                   LA  CASA

                   

Encontrar la Mansión de mis abuelos me había costado mucho esfuerzo, porque al haberse muerto, en el testamento solamente había un libro de cuero con palabras borradas y un plano casi ilegible. Pero ellos habían sido de la tribu de los Charrúas y mi herencia de sangre Uruguaya sumada a las enseñanzas que ellos mismos me habían dado cuando era muy chiquito en sus relatos junto a la chimenea me facilitaron la interpretación de las señales de pista que fui rastreando por el camino con éxito.

Entonces mi persistencia y buena memoria fueron mis mejores aliadas para lograr encontrarla. 
Por supuesto que estaba prácticamente destruida pero hice que fuera soportable vivir en ella debido a algunos arreglos básicos que pude hacerle con el dinero que me habían dejado en un sobre adentro del mismo libro de cuero. 
Es que mi idea era alejarme del "mundanal ruido" y así lo hice. 

Me armé de un hábitat propio en medio del bosque y lo que mas me importaba lo tenía conmigo. "Solamente que estaba solo" y me acostumbré tanto a ello que me molestaba hasta el gato. Me había vuelto neuróticamente rutinario y solitario. Y así pasaron los años y mas años.... 



 Aquél día de otoño  tenía muy mal humor y todo me aburría. Me encontraba sentado en el sillón de caña, viejo y chillón compañero leyendo libros que me aburrían. Mejor dicho era yo el que no andaba bien y sentía a todo como salido de su lugar, desde las ideas a las cosas. Está muy claro que estar solo no es cosa favorable porque se te llena la cabeza de pensamientos extraños y podés terminar medio loco.  


La modorra me había atrapado por pensar demasiado,  me quedé dormido,y el libro de turno se cayó de mis manos, estaba leyendo Bestiario y era evidente que  las palabras de Cortázar terminaron como corderitos para contar. El sueño pudo mas que la lectura.

Creyendo que estaba despierto escuché la campana del portón de la entrada. Me asomé por la ventana de adelante y  vi a un tipo tan viejo que no se le podía saber la edad que  preguntando por mi nombre  me entregó un sobre blanco amarillento con olor a pis de chancho. Mientras sentía con mi sensible tacto que había un objeto extraño adentro y lo miraba para adivinar su contenido, al alzar la mirada, el sujeto ya se había ido.

                     Abrí entonces el sobre y tenía una llave de bronce oxidada y enmohecida con forma de signo de interrogación. Recibí una rara vibración que me instaló dos preguntas, la primera obviamente era adivinar cual puerta me estaba esperando y la segunda en que la misma me estaba llevando hacia algún objeto que estaría adentro de algún recinto aún no descubierto.

Repentinamente y sin lógica alguna se me cruzó por la mente la vetusta puerta del altillo de mi vieja casa heredada de mis abuelos que nunca había podido abrir y que le había reservado al destino la atribución de decidir el momento para cuando ello tuviera que suceder, aunque en realidad a este asunto lo tenía archivado  y olvidado.....




Llevado por mi mal humor de ese día de otoño, tuve la tentación de volverme a sentar en el ruidoso sillón, pero una extraña sombra me llevó de la mano e hizo que intentara acceder por la intrigante puerta con la vieja llave que trajo el viejo visitante.

Pero a pesar de mis esfuerzos no pude conseguir ingresar al altillo lo cual aumentó mi alteración de ese día, sumado a los gritos raros que diariamente escucho desde su interior que posiblemente serían de los fantasmas de mis abuelos que alguna cuenta pendiente les habrá quedado sin resolver, pensaba.

Sucede que a mi sonambulismo lo tengo desde la infancia y no pudo ser superado, y en esta ocasión todos mis movimientos fueron realizados mientras estaba sumergido en un profundo sueño.

La llave la dejé colgada al lado de la chimenea estando dormido y sin saber que lo hacía. Esta situación involuntaria en estado 
inconsciente, me ha quitado la poca tranquilidad que me quedaba, dado que no me siento capaz de tirarla a pesar de que me mantiene con una gran curiosidad pendiente, a la que continuaré atado hasta en los sueños tal vez durante mi vida terrena. 

Además ejerce sobre mi persona un extraño magnetismo que me genera una adicción y si la tirara alteraría mi humor cayendo en un inevitable síndrome de abstinencia cuyas consecuencias serían impredecibles.

Desde luego amigos que me encuentro preparado para que ninguno de ustedes crea en mi historia... 


                                         LAO  PAUNERO 

13 comentarios:

Alfa Fon-Amor dijo...

Y porque no creer la historia,todo es posible amigo,agradable lectura hoy,abrazo

Neogéminis Mónica Frau dijo...

jaja confieso que me han intrigado varias cosas, no sólo qué habría detrás de la puerta de ese inquietante altillo, sino también por qué tendría olor a pis de chancho ese sobre... y también cómo habrás distinguido que era de chancho y no de otro animal! jejeje
Un abrazo
=)

Ester dijo...

He leído el comentario de Mónica y sus dudas, yo soy tan poco curiosa como el protagonista de la historia, ni a el ni a mi nos preocupa saber que hay detrás de la puerta. Pero me lo creo, el relato digo. Un abrazo

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Creo que el olor lo detectaste por las enseñanzas de tus antepasados. Una llave que no lograr abrir a una puerta misteriosa, bien planteado tu relato.

viejokike dijo...

Es una historia intrigante: el altillo cerrado, el hombre que trajo la llave. Muy bueno. ¿Continuará?

G a b y* dijo...

Un verdadero halo de misterio ronda tu relato. Ya desde las historias ancestrales, la búsqueda de esa mansión y el tinte extraño que tiñe a la personalidad del protagonista, todo va sumando. El final, descarga una gran dosis de curiosidad e intriga. Las llaves capaces de abrir puertas hacia lo desconocido me tientan.
Has creado un ambiente bastante inquietante!
Besos!
Gaby*

maria cristina dijo...

Lao, esto da para continuarlo, esperemos tu inspiración para estas entretenidas historias misteriosas! Un abrazo!

Loquita Diplomada dijo...

Lo único que me cuesta creer de tu historia es que la curiosidad por usar esa llave no te haya vencido... A pesar de mis miedos creo que no me aguantaría sin abrir la puerta de ese altillo. Muy misterioso tu relato!!
Un beso!

Carmen Andújar dijo...

Bueno, en algún momento la curiosidad te podrá demasiado y descubrirás lo que te depara ese altillo. Más pronto que tarde.
Un abrazo

Charo dijo...

Es una historia muy misteriosa que nos deja con la intriga de saber qué había detrás de la puerta...yo no hubiera podido aguantar la curiosidad!
Por cierto, tuve que buscar chancho en el diccionario...ja ja .....misterioso también ese olor!
Muy buena historia Lao, me gustó mucho!

Fabián Madrid dijo...

La intriga entre una puerta y una llave.
Un abrazo.

Pepe dijo...

Tl vez, no esté el protagonista de tu historia lo suficientemente preparado para descubrir lo que hay detrás de la puerte del altillo. Los secretos que encierra la puerta le serán desvelaldos cuando consiga abrirla con esa llave pues estoy segura que es esa y no otra, la llave que abre la citada puerta. Algo parecido a Excálibur, que solamente podía ser arrancada de la piedra por el predestinado para ello.
Bien resuelto el desafío del Demiurgo.
Un abrazo.

San dijo...

Yo soy algo curiosa, pero creo que no lo suficiente como para tras pasar puertas con aromas inquietantes jejeje.
Un abrazo Lao.