jueves, 28 de agosto de 2014

ROBOS
















APORTE  JUEVERO

propone ENCARNI

desde su blog  BRISA  DE  VENUS











































(relato cierto, que la memoria de muchos quiere borrar y los oídos de otros no quieren escuchar)




























Mi profesión de Asistente Social fue desempeñada en diferentes ámbitos, hasta que desembarqué en el área que mejor me quedaba; la Justicia de Menores, ello involucró trabajar  con diferentes y complejos tipos de problemas, desempeñándome en zonas de alto riesgo para mi persona. Pero te debo confesar que puse pasión por mi trabajo porque de un modo o de otro, brindaba un servicio útil, y lo que mas me interesó fue brindar orientación para que las personas saliesen del pozo en que se encontraban y poder asesorar a los funcionarios que debían tomar las resoluciones adecuadas. Mi  especialidad fueron las situaciones mas peligrosas que otros no se animaban a tomar.

Por decirlo de algún modo, he visto y conocido de todo durante casi cuarenta años de trabajo. Creer en las personas y su posibilidad de cambio fue parte esencial de mis quehaceres y por ello, he trabajado con fervor ganando el sueldo con creces. 

Contarte jugosas y extensas experiencias de estos asuntos, nos llevaría libros de conversaciones....

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Los pasillos de esa villa eran como laberintos con atajos sorpresa, los que debían ser recorridos con la maestría del saber tratar a personas con muy diferentes códigos difíciles de entender y con la atención puesta en la mira para no llevarse un disgusto. A pesar de los años de trabajo, ese dia estaba escrito que me distrajera y de golpe me encontrara emboscado por cinco jóvenes de alto porte, muy bien armados que me miraron fijamente y con desafío de muerte. El brillo de sus ojos destellaba violencia y clara actitud de síntomas de abstención  (deseo compulsivo a que lleva la adicción a la droga, que expone a conductas agresivas impredescibles). 

No puedo extenderme demasiado y omitiré muchos detalles, solo te voy a decir que les hablé algo así como se le habla a un hipnotizado para amansarlos, diciéndoles que se llevaran el poco dinero que llevaba conmigo, pero que me dejasen los documentos y el boleto del tren de regreso a mi ciudad. Amagaron cortarme el dedo para sacarme la Alianza Matrimonial, pero ante mis palabras y por una extraña razón me soltaron el dedo y salieron corriendo con el poco dinero que habían logrado.

Locamente les ofrecí ayuda pero me miraron y se fueron escapando por los pasillos en distintas direcciones habiéndome registrado hasta las medias.

Una señora muy pobre de la misma villa me dio algo de dinero para el colectivo que me llevaría hasta la estación.

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El trauma tuvo diversas facetas, el ser robado, el riesgo de vida, el no poder ayudar a esos jóvenes y la indiferencia burocrática del lugar de trabajo. Me llevó años borrar de la mente esa situación.

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Al llegar casa se los conté de a poco para no ocasionar demasiado miedo.

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Había sido simplemente un dia mas de un trabajo algo especial.


                 Gracias por leer



                         Lao  Paunero 

18 comentarios:

Montserrat Sala dijo...

Una situación que debiste afrontar con valentia. Apelaste a su conciencia, y esto te salvó, pero no
siempre ocurre así. por desgràcia.

Me ha emocionado tu confesión preliminar. Un abrazo.

El Demiurgo de Hurlingham dijo...

Que valentía hay que tener para afrontar una situación como esa. Mi respeto. Otro hubiera desistido para dedicarse a otra cosa.

Encarni dijo...

Robaron lo más pobre que se puede robar, dinero, al menos no te robaron la valentía, ni la dignidad que es muy importante. Gracias por contarnos esta experiencia tan humana.

Un beso

Tracy dijo...

Difícil situación que solventaste como mejor pudiste, pero te felicito por tu profesión tan dura día a día.

gla. dijo...

Robos...escalofriante
Un abrazo

Sofya dijo...

¡Vaya, somos colegas de profesión LAO!, ciertamente el Trabajo Social es difícil y duro, sin embargo se aprende tanto de él y de la relación de ayuda.
Me ha encantado que compartas esa experiencia, porque nuestro mundillo está lleno de dificultades que hay que solventar, y lo hiciste muy bien...Todo un aprendizaje.

Un abrazo!

Yessy kan dijo...

Valla fortaleza! Y la inteligencia intuitiva te ayudo a salir triunfante sin daño alguno. Que degradante es encontrarnos con esta clase de Juventud.
Besos

Ester dijo...

Una labor que no reconocemos ni apreciamos, pero sin ella el mundo sería peor. Abrazos

Alfa Fon-Amor dijo...

Una profesion muy dura y en los tiempos que corren más,abrazo amigo.

Sindel dijo...

Por un lado el robo, por el otro la ayuda de la mujer. Las dos caras de una sociedad que está más cerca de lo primero que de lo segundo. Sé que muchos asistentes sociales se juegan la vida con sus trabajos, pero creo que lo llevan en la piel. Hay que ser muy especial para ejercer esa profesión.
Con respecto a los traumas que quedan de los robos, he sufrido dos uno con armas y me costó mucho poder superar los miedos.
Un abrazo.

Sara O. Durán dijo...

Son labores muy loables, pero llenos de espinas, con mucho dolor, por eso son loables, con muchos sinsabores y con mucho crecimiento interior, enmedio de la impotencia diaria de una lucha que no siempre lleva a buen puerto a los beneficiarios de los esfuerzos, por eso la impotencia.
Un abrazo muy grande, generoso y sin robo. Y no dejes de dar.

Cristina Piñar dijo...

Uff, ¡menudo susto! lo de menos es el dinero, lo malo es el miedo y tener que pasar por esa situación.En parte también da pena de esos chicos, ¡que mala es la droga! gracias por compartir con nosotros esta experiencia.

maria cristina dijo...

Lao, tu dedicación es muy valorable, cuando se tiene una verdadera vocación de servicio no se miden las devoluciones, solo se brinda lo que uno tiene, contás con mi más cara admiración, un abrazo!

Neogéminis Mónica Frau dijo...

Una terrible anécdota que ha muchos nos ha tocado pasar -lamentablemente- y que revela una de las grandes deficiencias de nuestra sociedad.

Un abrazo

San dijo...

Vivir una experiencia así, por mucho que uno trabaje en esos ambientes, deja su huella, y como bien dices, se necesita tiempo para superarlo.
Un abrazo.

Alfredo dijo...

Dicen que todo ladrillo hace pared.
Esa pared, la tuya, después de muchos años lo recuerda como una experiencia interesante y aleccionadora. Los conocimientos y la madurez están hechos con muchos de estos ladrillo.
En cualquier caso conmovedor.
Abrazos

Juan Carlos dijo...

Una situación con muchas lecturas, que entiendo te dejara confuso. Al menos, veo, no redujo tu entusiasmo por cumplir una labor tan bella.
Abrazos.

Abuela Ciber dijo...

Una realidad que se la oculta
Magnifico leerte
Como dices otros codigos,pero....algo hay que hacer.
Tal vez desandando caminos y llegando al principio

Saludos y buen domingo