jueves, 23 de agosto de 2012

CORAZÓN DE UN NIÑO

Nuestro tercer hijo tendría tres o cuatro años y su abuelo materno estaba por cumplir los suyos, que rondaban los ochenta en ese entonces. Y, en consecuencia, este hijito,  me compartió sin muchas palabras, un pequeño plan, pidiéndome si le podía dar unas pequeñas piedras de resina, color amarillo ámbar transparente que siempre habían llamado su atención.

Con la prolija desprolijidad propia de un niño hizo un pequeño paquete con ellas y lo guardó muy callado.

Cuando llegamos juntos a la casa de Don Tito, emocionado le entregó como regalo de cumpleaños ese mismo envoltorio diciéndole, invadido con su feliz fantasía... "¡son diamantes!". Éste no menos conmovido que mi hijo, sabiéndolo entender como solamente un anciano sabio puede hacerlo, le respondió al mismo tiempo que agarraba el paquete, "¡diamantes!  ... ¡gracias!"; desenvolviéndo en seguida, el papel arrugado y mirándo las piedritas en sus manos temblorosas durante minutos -eternos para los dos- guardándolas nuevamente en el paquete y adentro de su bolsillo.........  no pudo decir nada mas.

¿POR DÓNDE PASA EL VALOR DE UN REGALO?

¿CUALES COSAS CONSTRUYEN LA VERDADERA HISTORIA?

Por suerte, ese abuelo no tuvo que vivir el sufrimiento del fallecimiento de ese nieto, que ocurrió veinte años mas tarde. Pero me gusta pensar que ahora están juntos.

5 comentarios:

Alejandro Kreiner dijo...

Lo importante del regalo es la buena intención.

Saludos.

Pluma Roja dijo...

Se juntan dos recuerdos, uno tierno y otro triste. Lo siento mucho.

La intención del regalo está en la inocencia de aquel bello niño.

Saludos cariñosos Lao.

maria cristina dijo...

Conmovedor, Lao, no puedo decir más, ojalá! Un abrazo grande

magu dijo...

DON LAO
Te regalo mi silencio, de mi corazón, de la parte más pura que tengo (no de la que conocés, medio sarcástica). Si, tu hijo, el del corazón de diamantes divinos, y su abuelo, están juntos, y gozando de la vida celestial mucho más que nosotros con esta lluvia de agosto
DIOS TE BENDIGA
y a ellos dos, también.

Abuela Ciber dijo...

Hay Lao, cuanta ternura, amor y comprension absuluta de los mejores momentos de la vida.
Regalo que fue, pienso como abu, el mas apreciado, los que se dan de corazon.

Un abrzo a ti y Sra.