domingo, 10 de mayo de 2009

DIGNIDAD

Un chico de uno diez años se paró junto a mí cuando estaba en la estación de servicio. Sus ojos de niño me observaron profundo.Mientras cargaba el gas en el auto, cruzamos un par de palabras. Se generó un vinculo instantáneo. Desde luego que sabía que algo me iba a pedir, pero no le hice fácil el camino, ya que por mi modo de ser, lo traté cordial, pero intimidador, mirándolo de frente. Hasta que, se animó y me preguntó si lo podría llevar a unas quince cuadras del lugar, que era en dirección adonde yo iba, sobre la avenida. Le respondí sin dudar, pero conservando el buen modo, que al ser él, menor de edad, no lo podía hacer, por los riesgos que implicaban. Ilustrándolo con un accidente que había ocurrido por ahí, hacía unos días. Aceptó buenamente la respuesta, quedando a la espera de hacer un nuevo intento...

No tardó en llegar -y lo estaba esperando, conozco la mecánica que suelen seguir los chicos "de la calle" como solemos llamarlos- entonces me dijo: ¿no tendría una moneda para darme?; ante lo cual le respondí que las monedas que me quedaban, se las acababa de dar como propina al empleado que me despachó el gas.

Inmediatamente, y "para rematar" hizo un último intento y me dijo "me das entonces un billete de dos pesos" -los había visto en el vuelto que me había dado el despachante-. En esta instancia, solamente como respuesta me limité a mirarlo con un gesto como de que "te estás pasando", pero siempre tratándolo bien. El también se sonrió y retrocedió en el intento.

Cuando me fuí, créanme, me saludó con respeto y afecto sincero. Yo igual que él, diciéndole "ya nos vemos".

Pienso que me saludo buenamente, porque le dí lo que necesitaba, AFECTO Y RESPETO, lo cual involucra su dignidad. Tengo desde hace mucho, un pensamiento que dice que ES MAS FÁCIL SER BUENO QUE JUSTO, porque ser bueno todos podemos serlo, si lo pensamos a la ligera; pero justo, no todo el mundo lo es.

Sinceramente, no me hubiera costado nada, por ejemplo, darle los dos pesos. Pero creo que, es mas lo que le hubiese quitado. En el fondo de sí me agradeció por actuar de esa manera, ya que puse a salvo su dignidad, lo supo instintivamente, por eso me trató tan bien, le dí lo que precisaba, lo que en su casa le pisotean sin darse cuenta tal vez.

Parecido a como cuando se le prohibe algo a un hijo. Aunque rezongue a veces, sabe que es por protegerlo o dignificarlo.

2 comentarios:

Lembranza dijo...

Hay que saber decir que no, decir que no a los demás y admitir que nos digan no, no es facil. Yo me lei el libro de "Mis zonas herróneas", como ayuda para decir no y no sentirme mal. Los chicos de hoy están muy acostumbrados a que nadie les niega nada y a veces es bueno que sepan que las cosas se deben de ganar. se sentirian más satisfecho del logro. Un saludo

Lao dijo...

Lembranza. Cuánto me alegran tus palabras...Qué bien que hace que transmitas esos concepos! Muchas gracias y saludos.