domingo, 22 de marzo de 2009

TELEFONIA y otras yerbitas

En aquéllos tiempos en mi pueblo, había pocos teléfonos.En mi casa éramos de los de los privilegiados. Teníamos el número ciento setenta y cinco; eso les dá la pauta de los pocos que habían (no mas de doscientos). Digo "privilegiados" entrecomillando, porque venía a ser algo así como el "teléfono del pueblo" por decirlo de ese modo. Ya que, como no se cobraba por pulso, el pibe que venía para hablar con su novia, o la vecina que todos los días hablaba con su mamá, o quien sea, se pasaba horas "hablando del gatito que tuvo cría o del grano que le había salido ahí". Lo cierto es que le sacábamos rédito enterándonos de muchos chusmeríos. También era el teléfono que la escuela utilizaba como propio, y que el cura director, lo arreglaba a mi viejo, con un par de botellas de vino a fin de año. Pero el punto al que quiero llegar, es que, no me acuerdo de que hubiesen guías telefónicas. Pero sí tengo grabado en mi memoria que, como negocio privado, apareció la tal llamada GUIA AZUL, a la que había que pagar para "figurar los figurones". Ya que en ella aparecían los apellidos y nombres "destacados", número telefónico, integrantes de la familia, actividad laboral, "profesional" y el lugar de veraneo. Como muchos mentían para aparentar o dibujar una imagen , terminaba generando discordia entre vecinos y dentro de las familias...ya que algunos matrimonios discutían chusmeando lo que había puesto fulano o su hermano.
Yo tenía unos trece o catorce y ese libro me sonaba como un "código de hipocresía", estando en la edad de la rebelión y en pleno crecimiento. Entonces un día, cuando nadie me vió, agarré el "maléfico manual" y en el fondo de casa, haciendo un especie de ritual indio (así funcionaba mi fantasía), lo puse en el pozo donde se quemaba la basura (no pasaba el recolector) y sin mas, lo prendí fuego...sintiendo entonces una sensación de "triunfo salvaje". Al día siguiente estaba esperando una reacción en mis padres o mis hermanos. Pero no, nadie dijo nada, como si no se hubieran dado cuenta.¿ O habría pasado el "boom de la Guía Azul?

6 comentarios:

Caropé dijo...

jajjjajj

Genial Lao!

beso!

mara y cuyá dijo...

Qué lindo Lao. Me has hecho recordar también eso del teléfono. Mi abuela tenía uno a manivela. Te atendía la operadora y ella te comunicaba con el número solicitado. Si llamabas a larga distancia, había que esperar un rato largo...
También lo de los confites en la farmacia. Sería una costumbre en los pueblos?
Muchas veces puse en mi espacio recuerdos de la infancia. Me encanta hacerlo porque ella nos ha traído hasta acá.

Gracias por tu visita. Te sigo.

Un abrazo

Lao dijo...

Caropé. Gracias! Me alegro que te guste. Igualmente un beso.
mara y cuyá. Gracias por la visita me alegro que te haya gustado. Es cierto...hay tanto para contar sobre los teléfonos... "no sigamos pues"

Lao dijo...

mara y cuya. Quice decir "nos sigamos pues"

magui dijo...

Ja! ya la conocía! te vendíste! ahora todo el mundo lo sabrá....bueno, mejor.... ya que la revolución ahora está de moda, viene bien una a la hipocresía!

Lao dijo...

Gracias Magui. una sana rebelión "no es para mal de ninguno, sino para bien de todos"